MACBETH. (ROMAN POLANSKI, 1971.)

ROMAN POLANSKI. EL REY EN EL EXILIO. 

Hay en el Macbeth de Roman Polanski, algo que no vemos en las otras dos cimas de la corona escocesa llevada al cine. El dolor personal, el terrible fantasma que nada tiene de espiritual y todo de humano.

Macbeth. (Playboy production, Columbia pictures. 1971.)
Macbeth. (Playboy production, Columbia pictures. 1971.)

La sombra bajo la que Polanski logró hacer suyo a Shakesperare no fue creada por el sol divino y aristotélico, fue -como si de un guiño a Montaigne se tratase- perfilada por el monstruo que el hombre alberga en su interior. Así, tras el trágico destino que sufrió la que habría de ser su familia americana, Polanski emigró de nuevo huyendo de su fúnebre destino, palió su dolor en brazos del hedonismo europeo al tiempo que intentó volver al cine mediante la adaptación de la novela de Henri Carrière, Papillon.

Pero América cerraría sus puertas a la -según su absurdo jucio- inadmisible conducta de Polanski, así, la que resultó ser una magnífica película, terminó en manos de Franklin J. Schaffner. Ese fue otro de los pasos que guió a Polanski hacia su nuevo exilio y su -paradójicamente- nuevo, y viciosamente humano mecenas. El Macbeth polanskiano vendría con un pan sacrílego bajo el brazo, pues fue el magnate de Playboy, Hugh Hefner, quien financiaría la película. Así, auspiciada por instintos humanos y protegida por el diablo de la carne, Macbeth nació para alzarse al trono con sus dos películas hermanas.

Macbeth. (Playboy production, Columbia pictures. 1971.)
Macbeth. (Playboy production, Columbia pictures. 1971.)

Son tres -como las brujas que revelan el destino del rey- las adaptaciones que reinan acerca del monarca escocés. Orson Welles encerró su Macbeth en un ambiente tétrico y laberíntico, Akira Kurosawa sumió mediante su Trono de sangre la maldita corona escocesa en las profundidades del teatro Nô. Pasó el tiempo y parecía que el rey de los asesinos no tendría su trío de ases, cuando en los albores de la década que cambió Hollywood, y de nuevo expulsado de su hogar, Polanski cargó su versión con su dolor espectral y la irreverencia salvaje del cine americano de los setenta.

Así se vengó de sus propios fantasmas, con el que posiblemente sea el Macbeth más crudo de los tres.

MACBETH. LOS PÁLIDOS GRITOS EN LA NIEBLA.

Gracias a la fotografía del magnífico y mitíco Gilbert Taylor, el vestuario de Evangeline Harrison y Anthony Mendleson y los maravillosos decorados de Bryan Graves, la pesadumbre existencial que arrastraba Polanski alimentando su ya de por sí inquietante imaginario, y a la no reconocida pero sí reconocible similitud con el otro Shakespeare irreverente llevado a cabo por Tony Richardson en su particular Hamlet, el espectador se adentra en la película mediante un ambiente denso y opresivo, un mundo de colores pálidos donde el frío y las sensaciones se hacen tangibles, como si el público las sufriese en su propia piel.

Macbeth. (Playboy production, Columbia pictures. 1971.)
Macbeth. (Playboy production, Columbia pictures. 1971.)

Las tres brujas de la versión de Welles son magníficas sombras sin rostro, la hilandera de Kurosawa es un icono maravilloso del fantasmagórico imaginario oriental, pero el trío maldito de Polanski es el más inquietante por humano y desagradable. Tres edades de una sola vida en tres cuerpos, cada uno más deformado y repulsivo que el anterior pasean a plena luz del día por la playa.

Maisie MacFarquhar, Noelle Rimmington y Elsie Taylor. (Macbeth. Playboy production, Columbia pictures. 1971.)
Maisie MacFarquhar, Noelle Rimmington y Elsie Taylor. (Macbeth. Playboy production, Columbia pictures. 1971.)

No se ocultan en la profundidad del bosque ni tras el aliento de la bruma. Caminan libres y sin ocultar su condición, no son apariciones fugaces venidas de otros mundos. Son carne y hueso que arrastra su pesar y sabiduría por la tierra en la que la sangre se derramará sin piedad.

Este Macbeth no es temeroso de dios, es completamente humano. Esas brujas, mediante esa secuencia inicial, ponen de manifiesto la grandeza y el talento narrativo de Polanski. Pero esto no ha hecho más que empezar, las brujas abandonan la escena y una densa niebla irrumpe en la película ocultando la procedencia de los gritos de una batalla.

Macbeth. (Playboy production, Columbia pictures. 1971.)
Macbeth. (Playboy production, Columbia pictures. 1971.)

Polanski atrapa al espectador con el sonido de algo que no logra ver, pero le obliga a no dejar de mirar porque, tarde o temprano, la niebla retirará su hechizo y desvelará los horrores humanos que Polanski y Gilbert Taylor nos mostrarán con unos colores sucios y pálidos como los espectros inmortales de la literatura universal. Una producción británica sobre el rey del crimen escocés, financiada con el dinero del vicioso americano por excelencia y con el aspecto del cine salvaje estadounidense.

Polanski es el rey en el exilio. Macbeth, la venganza de Sharon Tate.

Macbeth. (Playboy production, Columbia pictures. 1971.)
Macbeth. (Playboy production, Columbia pictures. 1971.)

A lo largo de las casi dos horas y media de metraje siguientes, Polanski da rienda suelta a ese fuego vengador. Los impresionantes parajes escoceses invaden nuestros sentidos con el frío, la niebla, la densa humedad y la lluvia que parece empaparnos la piel. El matrimonio Macbeth es asumido hasta la última gota de sangre por los magníficos Francesca Annis y Jon Finch, respaldados por un ejército de secundarios capaz de reinventar la interpretación teatral isabelina a cada sílaba, a cada mirada cómplice del crimen y los instintos humanos, a cada gota de sudor que se mezcla con la lluvia y la niebla que ensucian la película plano a plano.

Francesca Annis. (Macbeth. Playboy production, Columbia pictures. 1971.)
Francesca Annis. (Macbeth. Playboy production, Columbia pictures. 1971.)

El Macbeth de Polanski es ante todo, digno hijo en el exilio de su época, pues es más que cualquier otra cosa, sucio y violento.

Macbeth. (Playboy production, Columbia pictures. 1971.)
Macbeth. (Playboy production, Columbia pictures. 1971.)

Semejante derroche de violencia mostrada de una forma tan inusual sobre las tablas británicas, no fue un plato fácil de digerir para una crítica siempre más propensa a la ciega y “académica” estupidez que a la inmersión en las películas mediante la inteligencia honesta y los sentidos a flor de piel.

Francesca Annis. (Macbeth. Playboy production, Columbia pictures. 1971.)
Francesca Annis. (Macbeth. Playboy production, Columbia pictures. 1971.)

Los deseos y bajezas humanas se muestran aquí sin camuflaje, bestias arrastrándose por los fangos de sus infiernos, sangre, gritos y mierda sobre una tierra húmeda y estéril para la civilización, solo fecunda en muerte, ambición, crueldad y traición.

Francesca Annis y Jon Finch. (Macbeth. Playboy production, Columbia pictures. 1971.)
Francesca Annis y Jon Finch. (Macbeth. Playboy production, Columbia pictures. 1971.)

Los personajes que Polanski pone en juego en Macbeth, caminan sobre una tierra que no les pertenece bajo un cielo sin dioses. La sangre que brotará de la iniciativa humana regará la tierra y el infierno se abrirá, pero los monstruos que invadirán el mundo de los hombres no proceden de ningún dios, no son la consecuencia de ninguna profecía, son completamente humanos. Por eso, el Macbeth de Polanski es la más terrorífica de las tres películas, porque es la más fiel al ser humano.

Al fin y al cabo, el propio Shakespeare tenía razón en su tempestad: “El infierno está vacío, todos los demonios están aquí.”

Maisie MacFarquhar y Elsie Taylor. (Macbeth. Playboy production, Columbia pictures. 1971.)
Maisie MacFarquhar y Elsie Taylor. (Macbeth. Playboy production, Columbia pictures. 1971.)

Polanski fue rey en el exilio, y lo sabía. Macbeth, la venganza de Sharon Tate en su regreso al infierno.

Feliz viaje de vuelta hacia la noche. #SHADOWSRULES

https://ok.ru/video/1613117524676

David Salgado.
©24 sombras por segundo. Agosto 2021.

 

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