MAÑANA… (JOSÉ MARÍA NUNES, 1957.)

JOSÉ MARÍA NUNES. LA GRANDEZA OLVIDADA.

Antes de hablar de Mañana… la película de José María Nunes, hablemos de algo que todavía ocurre hoy.

Vistas a lo lejos, las cimas de las montañas suelen ocultarse envueltas en la niebla. Sabemos que la cima existe, sabemos qué hay allí, pero no todo lo que alcanza la cima está a la vista. Así, en la cima del cine español no solo habitan los nombres que estamos acostumbrados a ver.

Hay películas que -aun ocultas tras la niebla- ocupan su lugar por derecho propio, lo único que debemos hacer es disipar la niebla, verlas y reconocerlas a distancia.
José María Nunes es uno de los tipos que podemos encontrar en esa cima, también es el precursor de la llamada escuela de Barcelona, la cual fue precursora a su vez del movimiento conocido por nuevo cine español.

Mañana... (Este Films, Mundial Film. 1957.)
Mañana… (Este Films, Mundial Film. 1957.)

Nunes fue un director dotado con una sensibilidad excepcional y ante todo, valiente y vanguardista. En 1957 llevó a cabo su ópera prima. Mañana es una película absolutamente rompedora y contradictoria tanto en el fondo como en la forma: sensible e implacable, ingenua y cínica, caótica y ordenada con precisión.

Una rara avis totalmente adelantada a su tiempo, inspiradora y deudora a partes iguales. Es una pieza única dentro del cine español y muy escasa dentro del cine en general. Una miscelánea de influencias cristalizada por la mirada irrepetible de Nunes.

Mañana divide su sólida unidad en cuatro partes, cuatro historias independientes unidas por un factor común: la serena desesperación.

MAÑANA… LA NOCHE QUE NO ACABA.

Los personajes de las cuatro historias que componen Mañana viven un presente encadenado al pasado, una espiral que gira sin cesar fija en su eje.

Mañana... (Este Films, Mundial Film. 1957.)
Mañana… (Este Films, Mundial Film. 1957.)

El mañana es lo que persiguen sin descanso sus protagonistas, pero ninguno lo alcanzará jamás porque el futuro muere a manos de un presente perpetuo. Así, la serena desesperación impregna la película y aturde a un espectador que comprende de dónde viene la película y hacia dónde irá. Comprende las deudas de la película y la inspiración que supondrá.

Intentaré explicarme.
En general y a nivel estético, la película de Nunes bebe directamente del neorrealismo italiano, de la película El tercer hombre -los contrapicados y planos holandeses lo dejan claro- y del lenguaje urbano y onírico de Max Ophüls, Jean Cocteau y Federico Fellini.

Mañana... (Este Films, Mundial Film. 1957.)
Mañana… (Este Films, Mundial Film. 1957.)

Al mismo tiempo -y de nuevo en términos generales- precede a la irreverencia urbanita de la Nouvelle vague en Banda aparte, y supone un pilar de carga, (de esos que soportan sin ser vistos), para sus colegas contemporáneos y futuros.

Berlanga, Bardem, Buñuel, Zulueta, Erice, Saura… son las caras visibles. Nunes uno de los pilares ocultos.

A un nivel más concreto y ciñéndose a cada una de las cuatro historias, el espectador descubre las influencias como grandes propulsoras de la película. Todo -excepto la última historia- transcurre de noche, una noche que no acaba en busca de un mañana que no llegará jamás.

En la primera historia, vemos un pobre vendedor que sueña con ser escritor y se alimenta solo de los huevos que pone la gallina con la que vive.

Mañana... (Este Films, Mundial Film. 1957.)
Mañana… (Este Films, Mundial Film. 1957.)

Un desgraciado al que los vagabundos arrebatan su lugar para expulsarlo definitivamente por un puñado de dinero. Ese tipo a la deriva ve como su vida real se va a la mierda mientras, en sus narices, los demás solo tienen que extender una mano vacía.

La caridad no depende del trabajo. Eso le demuestran los pícaros que conspiran para alejar el trabajo de su medio de vida. Una vida que se desvanece sobre la mesa en la que el libro que jamás terminará permanece abierto para siempre. Así termina sus días el protagonista de una historia completamente deudora de Vittorio De Sica y su película Umberto D.

La segunda historia transcurre bajo la alargada sombra de Alexander Mackendrick y su película El hombre del traje blanco. Esto queda patente en la secuencia en la que el vigilante nocturno hace su de su sueño eterno una fugaz realidad.

Mañana... (Este Films, Mundial Film. 1957.)
Mañana… (Este Films, Mundial Film. 1957.)

Cuando interpreta su música, las máquinas del lugar donde trabaja funcionan al compás, convirtiéndose mediante una especie de hechizo en miembros de su orquesta particular.

Seis años antes que Nunez, Mackendrick había hecho lo mismo -pero en otra situación y con diferentes protagonistas- en su mítica película. Sin embargo, Nunez varía la fuente ampliando la trama en la que incluye a otro desgraciado. Un ladrón sin oficio en la materia que acaba por recibir la solidaridad impuesta por el vigilante. Dos personajes tragicómicos, extraídos directamente del neorrealismo, que intentan alcanzar el final de otra noche sin fin.

Mañana... (Este Films, Mundial Film. 1957.)
Mañana… (Este Films, Mundial Film. 1957.)

En la tercera historia la deuda de Nunez irrumpe en forma de las odiseas nocturnas de Ophüls en La ronda y Carta de una desconocida, la belleza trágica y onírica de Fellini en La strada, Las noches de Cabiria y -en cierto sentido- Ocho y medio, y -en menor medida y solo en el sentido estrictamente visual- la ambientación onírica de Jean Cocteau.

Mañana... (Este Films, Mundial Film. 1957.)
Mañana… (Este Films, Mundial Film. 1957.)

Sin embargo, aquí Nunez no sólo contrae deudas, también las genera. En esta historia, los dos amantes desconocidos que apenas llegan más allá de unirse en un abrazo que parece eterno, recorren el mismo camino desesperado que los de la película Noches blancas del mismísimo Visconti. El maestro italiano filmó su odisea nocturna en 1957. El maestro español, también. La deuda empieza a equilibrarse con la influencia.

En esta historia de amor sin principio ni fin, el camino de los protagonistas conduce al espectador por tramos tan neorrealistas como expresionistas. Los amantes deambulan entre la luz y la sombra por caminos que, sencillamente, comienzan pero no terminan. Como su relación, sus sueños, sus noches blancas no verán amanecer jamás.

Mañana... (Este Films, Mundial Film. 1957.)
Mañana… (Este Films, Mundial Film. 1957.)

Mientras transcurre esa noche, Nunez inclina la balanza de la influencia a su favor adelantando la jugada de Godard y su Banda aparte. Los amantes de Nunez son trágicos, pero durante su breve encuentro pueden dejar libre su inconformismo juvenil. En mitad de su noche infinita que morirá al amanecer, los protagonistas gritan, corren y son libres. Como los jóvenes inconformistas de Godard, los amantes de Nunez se rebelan contra sus únicas horas de existencia.

En la cuarta y última historia, Nunez deja que amanezca y recoge el testigo que Chaplin dejó a la humanidad en su película Candilejas. La premisa de Nunez se basa por un lado en la esencia en general de Charlot y la sentencia en concreto de Chaplin: “que oficio tan duro hacer reír.” “Solo cuando no se ríen.”
Por otro lado, Nunez basa el final de su película en la mejor interpretación de José Sazatornil “Saza.”

Mañana... (Este Films, Mundial Film. 1957.)
Mañana… (Este Films, Mundial Film. 1957.)

El mítico actor que tanto brillaría con Berlanga en concreto y en su carrera en general, aquí alcanzó una cima a la que no llegaría nunca más.

Chaplin y la trágica y absolutamente demolera interpretación e interiorización del personaje por parte de Saza. Eso es todo. Saza, Chaplin y al carajo.

Mañana... (Este Films, Mundial Film. 1957.)
Mañana… (Este Films, Mundial Film. 1957.)

Tras la noche que no acaba, Nunez permite al emocionalmente exhausto espectador ver la luz del día. Así podrá observar con más detalle como un mundo real, cruel, malvado y egoísta vuela por los aires una de las noches más bonitas jamás filmadas.

Mañana... (Este Films, Mundial Film. 1957.)
Mañana… (Este Films, Mundial Film. 1957.)

Cuando las sombras errantes palidecen bajo el sol y el nombre de Nunez ocupa su injusto y discreto lugar tras las luces de Candilejas, el espectador ya no puede olvidar ni reponerse. Y es justo que así sea. Nunez es un maestro enorme e impagable.

Mañana... (Este Films, Mundial Film. 1957.)
Mañana… (Este Films, Mundial Film. 1957.)

Mañana… una película con la que el espectador se desmayará justo antes de entrar en coma.
Mi gratitud y mi deuda hacia esta película son como sus noches.

Son eternas.

https://ver.flixole.com/watch/3d30794d-7873-4378-9233-7ce11aaf0e86

Feliz viaje de vuelta hacia la noche. #SHADOWSRULES

David Salgado.

©24 sombras por segundo. Mayo 2021.

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