LOLA. (JACQUES DEMY, 1961.)

JACQUES DEMY. TRAS LA PELÍCULA SOÑADA.

Jacques Demy quiso hacer en Lola, su primera película, lo que haría más tarde, lo que haría de Los paraguas de Cherburgo y Las señoritas de Rochefort en adelante. Musicales en cinemascope y el color como protagonista, producciones respaldadas por grandes inversiones que -partiendo de las bases yankees- llegan a los puertos particularmente europeos de su estilo.

Demy se vio obligado a realizar su primera película como pudo -debido entre otras razones al abandono por parte del inversor inicial y Quincy Jones en la producción y la música respectivamente.

Sin embargo la aparente desgracia se puso de su lado. En mi opinión, Lola es su mejor película y una de las mejores deudas pagadas que he visto jamás.

En su ópera prima, Demy no puede llevar a cabo su película, con lo cual salda cuentas con las películas de las que bebe y genera deudas con sí mismo que irá pagando en sus futuras películas. Los personajes de Lola harán saber al espectador qué fue de sus vidas a lo largo de la futura filmografía de Jacques Demy.

Así, en una especie de metacine, todo gira alrededor de sí mismo, todo ocupa su lugar y todas las deudas desaparecen.

De eso se trata precisamente en Lola, una vez asumida por parte de Demy la renuncia a su película ideal, no hará lo que quiere, hará lo que debe. Y así empieza Lola, pagando tributos. Intentaré explicarme.

LOLA. EL ÁRBOL GENEALÓGICO DEL CINE.

Jacques Demy empieza Lola donde Max Ophüls terminó. Lola Montès fue la última película del maestro alemán. Lola es el debut del poeta cinematográfico francés, y así empieza, con el nombre común y la dedicatoria bajo el título.

Lola. (Eurointer, Rome Paris Films. 1961.)
Lola. (Eurointer, Rome Paris Films. 1961.)

Sin embargo, la similitud con Ophüls no se limita al nombre de las protagonistas, Lola comparte con Montès su vinculación con el mundo del espectáculo y aquello que ocurre tras el telón. Pero no comparte solo el fondo, también comparte -y mucho- la forma.

Lola. (Eurointer, Rome Paris Films. 1961.)
Lola. (Eurointer, Rome Paris Films. 1961.)

Las tramas de Ophüls siempre discurrían en círculos. Todo lo que ocurre en Lola, también. Los destinos de sus personajes giran constantemente, tanto, que Demy -en un alarde narrativo maravilloso- mezcla el pasado, presente y futuro de unos personajes con otros. El espectador sigue el presente de Lola, pero también ve su pasado y su futuro representados en Cécile y Madame Desnoyers respectivamente.

Cécile, una adolescente soñadora y asqueada ante la posibilidad de un futuro que no es más que el presente de su madre. Madame Desnoyers, una soñadora atormentada por un pasado perdido en el presente que se aferra a una última oportunidad.

Lola, Cécile y Madame Desnoyers son tiempos de una misma existencia que giran y se encuentran por azar. Todas aman, bien porque lo hicieron y pretenden volver a hacerlo, (como Lola con Michel o Madame Desnoyers con Roland respectivamente), o bien porque ansían hacerlo en un futuro inmediato, como Cécile con Frankie, (ese marinero que parece extraído directamente del musical de Stanley Donen, Un día en Nueva York), otra de las múltiples fuentes de las que Demy extrae su Lola.

Lola. (Eurointer, Rome Paris Films. 1961.)
Lola. (Eurointer, Rome Paris Films. 1961.)

Esa es la clave de la película. La rueda de la fortuna girando sin cesar y los intentos de quienes giran alrededor por entrar en su círculo. Un círculo como los de Max Ophüls a la manera de Jacques Demy. Eso es Lola, el presente del personaje interpretado por Anouk Aimeé girando en la misma espiral que su pasado y su futuro en la piel de Cécile, (Annie Duperoux) y Madame Desnoyers, (Élina Labourdette.)

Anouk Aimée. (Lola. Eurointer, Rome Paris Films. 1961.)
Anouk Aimée. (Lola. Eurointer, Rome Paris Films. 1961.)

Una serie de destinos que van y vienen constantemente en busca de una felicidad escurridiza y cruel con unos personajes más resignados y melancólicos que esperanzados con respecto a un futuro que, sin embargo, Demy concederá en el presente a Lola y Michel, y en sus futuras películas a Roland.

Pero esa es otra historia.

La del debut forzado por el azar de Jacques Demy procede de una miscelánea de fuentes y deudas pagadas a la postre, de un laberinto cinematográfico en el que todo procede del cine: la Lola del Ángel azul que Marlene Dietrich y Josef von Sternberg regalaron a la humanidad, la Lola del canto del cisne de Max Ophüls en Lola Montès.

Michel, ese tipo con un semblante sospechosamente parecido al del director Jean-Pierre Melville, el amante que abandonó a Lola y su hijo en busca de fortuna que vuelve cuando la rueda le sonríe para cerrar el círculo.

Lola. (Eurointer, Rome Paris Films. 1961.)
Lola. (Eurointer, Rome Paris Films. 1961.)

Frankie, el marinero estilizado que recorre la ciudad portuaria en busca de diversión, extraído directamente de ese Día en Nueva York original de Stanley Donen. Roland, ese personaje que cumplirá su sueño en la futura Los paraguas de Cherburgo.

Lola. (Eurointer, Rome Paris Films. 1961.)
Lola. (Eurointer, Rome Paris Films. 1961.)

Madame Desnoyers, el futuro de Lola interpretado por Élina Labourdette, ese personaje que guarda una fotografía de juventud que Cécile muestra a Roland, una fotografía que en realidad muestra a Agnés, (el personaje que Labourdette interpretó en la película de Robert Bresson, Las damas del bosque de Bolonia), el vestuario que Lola utiliza y anhela utilizar, procedente de la figura de Marilyn Monroe en general y de su interpretación en concreto en la película de Otto Preminger, Río sin retorno.

La fotografía de Raoul Coutard, sobreexpuesta a los dictados de Godard y la Nouvelle vague

Demy inicia un círculo en Lola que cerrará continuamente a través del resto de sus películas. Todo lo que no consiguió cerrar aquí encontrará su sitio en el futuro, en el resto de sus películas, películas que beben de su debut, de la película que no quiso hacer, de la película que el azar al que somete a sus personajes le obligó a hacer.

Lola es un sueño futuro que gira en torno al pasado para contarle al espectador un presente triste, desesperado y hermoso. Lola es ante todo, una película a merced de la rueda de la fortuna, filmada para girar en torno al cine. No hay nada en Lola que no esté fabricado de cine. Por eso es una de las películas más fascinantes y sinceras que he visto jamás.
Por eso, Lola y todas las piezas que la componen nos llevan directamente al desmayo previo al coma.

Anouk Aimée. (Lola. Eurointer, Rome Paris Films. 1961.)
Anouk Aimée. (Lola. Eurointer, Rome Paris Films. 1961.)

Fiel a su naturaleza, Lola se perdió víctima del azar en un incendio, pero gracias a la determinación de Agnès Varda, (esa criatura maravillosa que unió su increíble talento al de Demy), y un grupo de gente hecha de cine, se restauró completamente.

Gracias por su poesía, Jacques Demy.
Gracias a las películas que componen esta poesía.

Feliz viaje de vuelta hacia la noche. #SHADOWSRULES

https://www.filmin.es/pelicula/lola-1961

David Salgado.

©24 sombras por segundo. Junio 2021.

Spread the movies. Comparte en tus redes.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *