ROCKY. (JOHN G. AVILDSEN, 1976).

ROCKY. LA PUERTA TRASERA DEL SUEÑO AMERICANO.

En 1976 —en plena efervescencia del cine estadounidense de los años 70—, el año en el que Martin Scorsese y Sidney Lumet enseñaron al mundo lecciones definitivas sobre sí mismo con las magistrales Taxi Driver y Network, dos desconocidos en el panorama cinematográfico mundial, John G. Avildsen y Sylvester Stallone, irrumpieron en la escena con una película sin aparentes posibilidades de lograr absolutamente nada, y convertida en un mito capaz de devorarse incluso a sí mismo. Rocky Balboa nació en un suburbio y llegó a la cima por sus propios e insospechados medios.

Rocky. (Chartoff-Winkler Productions. United Artists. 1976).
Rocky. (Chartoff-Winkler Productions. United Artists. 1976).

Antes de que el propio Scorsese recopilase todo lo que había ocurrido en las películas sobre boxeo, y diese el golpe definitivo con la historia de un miserable enloquecido gritando desde el infierno, en la cima del boxeo cinematográfico donde el boxeo es lo único que no importa, antes de que el espíritu de los setenta llegase a su fin con la fronteriza Raging Bull (1980), Stallone hizo con Rocky por primera vez lo que repetiría en muchas ocasiones, tanto que lo convirtió en su marca personal: llevar a cabo una película simple, de una forma modesta y aparentemente condenada al olvido, para, de pronto, sacudir al espectador y hacerle ver que esa discreta película es una referencia de la esencia cinematográfica: entretener, emocionar y generar beneficios.

Stallone es un actor limitado, un cineasta infinito y un tipo que controla el negocio, por eso, Rocky se quedó grabado en la memoria de la humanidad, como uno más de los iconos culturales que pueblan el orbe cinematográfico.  Pretender no ver en Rocky más allá de un melodrama rancio, predecible y olvidable implica mentir —o en el mejor de los casos— cometer un error.

El recorrido del boxeo a lo largo de la historia del cine ha supuesto un camino marcado por la miseria, el oportunismo, la desesperación y la imposibilidad de una victoria real a nivel humano. Ya sea por la naturaleza brutal del propio deporte, por la delincuencia inherente a su sistema organizativo, o por el destino siempre desafortunado que aguarda a sus protagonistas, el único género que ampara al boxeo es el cine negro. Esto, en plena década de los setenta, solo podía encajar la película de Stallone y Advilsen en el club de los cineastas salvajes de aquella época, pues sus Thrillers no eran sino la nueva forma del cine negro, es decir, el género al que Rocky pertenece en realidad.

No es, por tanto, en absoluto sorprendente ver en Rocky las calles de Philadelphia bajo la misma óptica que el Nueva York retratado por William Friedkin, Martin Scorsese o Sidney Lumet; es decir, siempre en un ambiente nocturno, plagado de basura y depresión social, o bajo un cielo diurno teñido de un permanente tono gris, denso y plomizo. Los personajes resisten los golpes en Rocky, pero el sol nunca muestra su brillo, no hay nada gratuito en la narrativa de esta película.

Rocky. (Chartoff-Winkler Productions. United Artists. 1976.)
Rocky. (Chartoff-Winkler Productions. United Artists. 1976).
Rocky. (Chartoff-Winkler Productions. United Artists. 1976).
Rocky. (Chartoff-Winkler Productions. United Artists. 1976).
Rocky. (Chartoff-Winkler Productions. United Artists. 1976).
Rocky. (Chartoff-Winkler Productions. United Artists. 1976).
Rocky. (Chartoff-Winkler Productions. United Artists. 1976).
Rocky. (Chartoff-Winkler Productions. United Artists. 1976).

Esta forma de mostrar la realidad social estadounidense de la época no es casual en Avildsen —no solo por enmarcar su película dentro del cine de los setenta— sino porque el director ya había diseccionado a su país con la magnífica y cáustica Joe (1970), una visión ácida y desencantada que prolonga en su alianza con Stallone, aunque Rocky toma un camino mucho más personal.

«NO HABRÁ REVANCHA».

«NO LA QUIERO».

Antes de que el mundo se apropiase del sonido con el que Bill Conti abre la película y del que la saga haría uno de sus elementos más distintivos, Rocky contrapone la sobriedad de sus títulos de crédito iniciales con la épica musical. Avildsen aleja la cámara, que inicialmente muestra un icono celestial para abrir el plano y sumir al espectador en el infierno, en el mundo casi subterráneo compuesto por tugurios en forma de Rings de boxeo, bares, apartamentos, gimnasios y calles que supuran tristeza y resignación ante la constante supervivencia.

Rocky. (Chartoff-Winkler Productions. United Artists. 1976).
Rocky. (Chartoff-Winkler Productions. United Artists. 1976).
Rocky. (Chartoff-Winkler Productions. United Artists. 1976).
Rocky. (Chartoff-Winkler Productions. United Artists. 1976).
Rocky. (Chartoff-Winkler Productions. United Artists. 1976).
Rocky. (Chartoff-Winkler Productions. United Artists. 1976).

Rocky (Sylvester Stallone), sobrevive a base de la violencia clandestina, tanto en los bajos fondos deportivos como a pie de calle, trabajando como recaudador para un mafioso local llamado Gazzo (Joe Spinell), que se mueve en ambientes portuarios y cercanos al boxeo, es decir, en escenarios propios del cine negro clásico. Lo mismo ocurre con quienes le rodean —paradigma de la excelencia en cuanto a personajes secundarios—, un conjunto de «almas perdidas» en sus propias soledades y fracasos; algunos dóciles como el que será su refugio vital, Adrian (Talia Shire), otros furibundos como su entrenador, Mickey (Burgess Meredith), otros inestables y dependientes como Paulie (Burt Young), y otros de aspecto y presencia discreta, pero de una importancia capital en la construcción de Rocky como una película que habita tanto el Noir clásico como en la década a la que pertenece.

Personajes como Mike (Jimmy Gambina), un trasunto con marcados tintes del cine de Frank Capra de aquel Sparrow (Arnold Stang), el incansable y leal amigo de Frank Sinatra en El hombre del brazo de oro (Otto Preminger, 1955). Mike va más lejos en la narrativa que su antecesor, pues dibuja su versión más amarga y derrotada que, sin embargo, resiste; su carácter, pertinaz ante su propio físico y su fortuna vital se muestran más sucios y pesimistas que en la forma del Noir original, pero el fondo es el mismo.

Rocky. (Chartoff-Winkler Productions. United Artists. 1976).
Rocky. (Chartoff-Winkler Productions. United Artists. 1976).
Rocky. (Chartoff-Winkler Productions. United Artists. 1976).
Rocky. (Chartoff-Winkler Productions. United Artists. 1976).
Rocky. (Chartoff-Winkler Productions. United Artists. 1976).
Rocky. (Chartoff-Winkler Productions. United Artists. 1976).
Rocky. (Chartoff-Winkler Productions. United Artists. 1976).
Rocky. (Chartoff-Winkler Productions. United Artists. 1976).
Rocky. (Chartoff-Winkler Productions. United Artists. 1976).
Rocky. (Chartoff-Winkler Productions. United Artists. 1976).
Rocky. (Chartoff-Winkler Productions. United Artists. 1976).
Rocky. (Chartoff-Winkler Productions. United Artists. 1976).
Rocky. (Chartoff-Winkler Productions. United Artists. 1976).
Rocky. (Chartoff-Winkler Productions. United Artists. 1976).
Rocky. (Chartoff-Winkler Productions. United Artists. 1976).
Rocky. (Chartoff-Winkler Productions. United Artists. 1976).
Rocky. (Chartoff-Winkler Productions. United Artists. 1976).
Rocky. (Chartoff-Winkler Productions. United Artists. 1976).
Rocky. (Chartoff-Winkler Productions. United Artists. 1976).
Rocky. (Chartoff-Winkler Productions. United Artists. 1976).

Es un error contemplar esta película bajo el prisma de un melodrama sensiblero o un ejercicio de promoción vacío para la superación. Rocky y su grupo de miserables olvidados no promociona en absoluto el falso sueño americano, todo lo contrario, reniega del American Way of Life y enfrenta al espectador con la parte de Estados Unidos en la que no da el sol, allí donde no llegan las luces del éxito, en barrios grises, sucios, peligrosos y deprimidos.

Los habitantes de la América real caminan arrastrando sus pies y sus dolorosas existencias, pero, a pesar de todo, siguen caminando. Saben que no hay victoria, que su destino es perder una y otra vez, pero el que se presente una oportunidad, aunque sólo sea para servir como diversión para quienes viven en el otro lado, es suficiente para dedicar todo su esfuerzo. No pretenden ganar, solo hacer todo lo que puedan, con valor y dignidad.

Rocky se aleja del melodrama sensiblero y vacío porque sus personajes cargan con el insoportable peso de sus existencias, de sus derrotas y la ausencia de un futuro que vaya más allá de un presente que no hace más que repetirse. Esos personajes no han visto nunca la felicidad de cerca, pero tampoco han encontrado razones para rendirse, sencillamente porque esas razones no existen.

Esa tristeza y resignación constantes son expuestas por Avildsen con gran acierto en todos los paisajes urbanos exteriores, pero la verdadera carga de la película y sus personajes se encuentra en los interiores, en las paredes y pasillos de recintos deteriorados que contemplan y escuchan los secretos de los protagonistas. En esos interiores, Adrian y Rocky se unen, Paulie se enfurece y desata sus miserias, los personajes que caminan a la deriva beben y duermen…

Y Mickey… que tiene ya setenta y seis malditos años, como le declara a Rocky tras subir con dificultad las escaleras que conducen a su mugrienta casa. Mickey, ese tipo hecho de golpes y decepciones que nunca ha sabido decir lo que siente, porque quienes nunca han visto el lado amable de las cosas no saben como transmitir felicidad, esperanza o afecto.

Mickey sube al apartamento de Rocky tras un golpe de suerte que no es tal, sino que en realidad se trata de un negocio, de un divertimento para el campeón del mundo, Apollo Creed (Carl Weathers) y su séquito de personajes prototípicos del Noir que habitan en el lado afortunado de la existencia, liderados por Jergens (Thayer David), el promotor de lo que para todos los afortunados será un rentable espectáculo.

Rocky. (Chartoff-Winkler Productions. United Artists. 1976).
Rocky. (Chartoff-Winkler Productions. United Artists. 1976).
Rocky. (Chartoff-Winkler Productions. United Artists. 1976).
Rocky. (Chartoff-Winkler Productions. United Artists. 1976).
Rocky. (Chartoff-Winkler Productions. United Artists. 1976).
Rocky. (Chartoff-Winkler Productions. United Artists. 1976).
Rocky. (Chartoff-Winkler Productions. United Artists. 1976).
Rocky. (Chartoff-Winkler Productions. United Artists. 1976).
Rocky. (Chartoff-Winkler Productions. United Artists. 1976).
Rocky. (Chartoff-Winkler Productions. United Artists. 1976).
Rocky. (Chartoff-Winkler Productions. United Artists. 1976).
Rocky. (Chartoff-Winkler Productions. United Artists. 1976).
Rocky. (Chartoff-Winkler Productions. United Artists. 1976).
Rocky. (Chartoff-Winkler Productions. United Artists. 1976).
Rocky. (Chartoff-Winkler Productions. United Artists. 1976).
Rocky. (Chartoff-Winkler Productions. United Artists. 1976).
Rocky. (Chartoff-Winkler Productions. United Artists. 1976).
Rocky. (Chartoff-Winkler Productions. United Artists. 1976).
Rocky. (Chartoff-Winkler Productions. United Artists. 1976).
Rocky. (Chartoff-Winkler Productions. United Artists. 1976).
Rocky. (Chartoff-Winkler Productions. United Artists. 1976).
Rocky. (Chartoff-Winkler Productions. United Artists. 1976).
Rocky. (Chartoff-Winkler Productions. United Artists. 1976).
Rocky. (Chartoff-Winkler Productions. United Artists. 1976).
Rocky. (Chartoff-Winkler Productions. United Artists. 1976).
Rocky. (Chartoff-Winkler Productions. United Artists. 1976).

Sean cuáles sean las razones y reacciones de los personajes ante esa oportunidad, allí está Mickey, a sus malditos setenta y seis años, dispuesto a pelear contra su forma de ser, contra el dolor, la rabia, el miedo y la impotencia que Rocky respira a diario en ese piso que apesta, ese lugar sombrío del que sale corriendo para rectificar y coger el único tren que cruza el puente sobre sus cabezas cuando esa secuencia termina. Rocky, una modesta película de John G. Avildsen y Sylvester Stallone, desborda narrativa.

Rocky. (Chartoff-Winkler Productions. United Artists. 1976).
Rocky. (Chartoff-Winkler Productions. United Artists. 1976).
Rocky. (Chartoff-Winkler Productions. United Artists. 1976).
Rocky. (Chartoff-Winkler Productions. United Artists. 1976).
Sylvester Stallone y Burgess Meredith. (Rocky. Chartoff-Winkler Productions. United Artists. 1976.)
Rocky. (Chartoff-Winkler Productions. United Artists. 1976).
Rocky. (Chartoff-Winkler Productions. United Artists. 1976).
Rocky. (Chartoff-Winkler Productions. United Artists. 1976).

Tras el reencuentro entre el viejo y el nuevo boxeador, la película parece renunciar a su naturaleza y alzarse hacia el mito que más tarde habría de engendrar. La música de Bill Conti se adueña de la historia y Rocky recorre todos los paisajes urbanos olvidados (calles nocturnas, barrios empobrecidos, puertos…) hasta que el mito cinematográfico que Avildsen, Stallone, Conti y la Steadicam de Garrett Brown alcanzan la cima del que ya es por derecho propio uno de los paisajes míticos de la historia cinematográfica.

Rocky. (Chartoff-Winkler Productions. United Artists. 1976).
Rocky. (Chartoff-Winkler Productions. United Artists. 1976).
Rocky. (Chartoff-Winkler Productions. United Artists. 1976).
Rocky. (Chartoff-Winkler Productions. United Artists. 1976).

Después, en una última incursión en la intimidad de los interiores, Avildsen muestra a Rocky confesando a Adrian —como un condenado en su última noche—, cuál es la verdadera naturaleza de esta historia: resistir, no vencer.

Talia Shire y Sylvester Stallone. (Rocky. Chartoff-Winkler Productions. United Artists. 1976.)
Rocky. (Chartoff-Winkler Productions. United Artists. 1976).
Rocky. (Chartoff-Winkler Productions. United Artists. 1976).
Rocky. (Chartoff-Winkler Productions. United Artists. 1976).
Rocky. (Chartoff-Winkler Productions. United Artists. 1976).
Rocky. (Chartoff-Winkler Productions. United Artists. 1976).
Rocky. (Chartoff-Winkler Productions. United Artists. 1976).
Rocky. (Chartoff-Winkler Productions. United Artists. 1976).
Rocky. (Chartoff-Winkler Productions. United Artists. 1976).
Rocky. (Chartoff-Winkler Productions. United Artists. 1976).
Rocky. (Chartoff-Winkler Productions. United Artists. 1976).
Rocky. (Chartoff-Winkler Productions. United Artists. 1976).
Rocky. (Chartoff-Winkler Productions. United Artists. 1976).
Rocky. (Chartoff-Winkler Productions. United Artists. 1976).
Rocky. (Chartoff-Winkler Productions. United Artists. 1976).
Rocky. (Chartoff-Winkler Productions. United Artists. 1976).

La noche transcurre lentamente y el espectáculo comienza, Rocky cede a Apollo todo el protagonismo y los viejos antros dan paso a los habitantes de un mundo desconocido para los protagonistas, pero el boxeo, el triunfo y el mito son ese momento lo de menos. En 1976, ajena a todo lo que habría de suponer, la modesta película de dos desconocidos impuso su verdadera naturaleza.

«No habrá revancha». «No la quiero», sentencian entre ellos Apollo y Rocky ante el silencio de Bill Conti. Esa es la clave y la enorme valía del guion de la película, Rocky es uno de los pocos personajes en la historia del cine que funciona a pesar de no tener y no necesitar lo que se conoce como «arco de personaje». No necesita una progresión, todo cuanto ocurre a su alrededor viene propiciado por otros personajes que sí cambian, sí trazan su propio arco, pero él termina exactamente como y donde comenzó: resistiendo. «No habrá revancha». «No la quiero». Esa es la cuestión.

Después, la música irrumpe de nuevo en escena y el mito emprende su camino imparable. Pero esa es otra historia, la que Rocky tenía que contar terminó allí, en esas últimas palabras.

El potro italiano no es un personaje simple. Rocky no es una película débil, no lo fue entonces ni lo es hoy, medio siglo después de su llegada a la era de un cine grandioso y dispuesto a resistir.

Película disponible en AMAZON PRIME VIDEO:

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Feliz viaje de vuelta hacia la noche. #SHADOWSRULES

David Salgado Marcote.

©24 sombras por segundo. Septiembre 2026.

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