ROCKY. (JOHN G. AVILDSEN, 1976.)

ROCKY BALBOA.

LA PUERTA TRASERA DEL SUEÑO AMERICANO.

Antes de que Scorsese recopilase todo lo que había ocurrido en las películas sobre boxeo, y diese el golpe definitivo a la humanidad con la historia de un hijo de perra gritando desde el infierno, en la cima del boxeo cinematográfico donde el boxeo es lo único que no importa, antes de que los setenta se terminasen con Toro salvaje volándonos la cabeza a todos, Stallone hizo con Rocky por primera vez lo que repetiría en muchas ocasiones, tanto que lo convirtió en su marca personal: llevar a cabo una película simple, de una forma modesta y aparentemente condenada al olvido, para, de pronto, sacudir la espectador y hacerle ver que esa discreta película será una referencia de la esencia cinematográfica: entretener, emocionar y generar beneficios.

Sylvester Stallone. (Rocky. Chartoff-Winkler Productions. United Artists. 1976.)
Sylvester Stallone. (Rocky. Chartoff-Winkler Productions. United Artists. 1976.)

Stallone es un actor limitado, un cineasta infinito y un tipo que controla el negocio, por eso, Rocky se quedó grabado en las retinas y la memoria de la humanidad, como uno más de los iconos culturales que hacen soportable la existencia.

Rocky. (Chartoff-Winkler Productions. United Artists. 1976.)
Rocky. (Chartoff-Winkler Productions. United Artists. 1976.)
Rocky. (Chartoff-Winkler Productions. United Artists. 1976.)
Rocky. (Chartoff-Winkler Productions. United Artists. 1976.)

Hay una secuencia -dejo el enlace a pie de texto- que demuestra definitivamente que quien no vea en Rocky más allá de un melodrama rancio, predecible y olvidable, miente, o en el mejor de los casos, comete un error.

“NO HABRÁ REVANCHA.” “NO LA QUIERO.”

El pistoletazo de salida de Balboa y su grupo de miserables olvidados, no promociona en absoluto el casposo sueño americano, todo lo contrario, se caga en el american way of life y enfrenta al espectador con la parte de América en la que no da el sol, allí, donde no llegan las luces del éxito, en barrios grises, sucios, peligrosos y deprimidos.

Burgess Meredith. (Rocky. Chartoff-Winkler Productions. United Artists. 1976.)
Burgess Meredith. (Rocky. Chartoff-Winkler Productions. United Artists. 1976.)
Burt Young. (Rocky. Chartoff-Winkler Productions. United Artists. 1976.)
Burt Young. (Rocky. Chartoff-Winkler Productions. United Artists. 1976.)

Los habitantes de la América real caminan arrastrando sus pies y sus dolorosas existencias, pero, a pesar de todo, siguen caminando.

Saben que no hay victoria, que su destino es perder una y otra vez, pero el que se presente una oportunidad, aunque sólo sea para servir como diversión para quienes viven en el otro lado, es suficiente para dedicar todo su esfuerzo. No pretenden ganar, solo hacer todo lo que puedan, con valor y dignidad.

Rocky se eleva a la cima y se aleja del melodrama simplón y vacío, porque sus personajes cargan con el insoportable peso de sus existencias, de sus derrotas y la ausencia de un futuro que vaya más allá de un presente que no hace más que repetirse.

Mickey, Rocky, Adrian y Paulie no han visto la felicidad ni de lejos en su puta vida, pero no han encontrado razones para rendirse, sencillamente porque esas razones no existen.

Talia Shire y Sylvester Stallone. (Rocky. Chartoff-Winkler Productions. United Artists. 1976.)
Talia Shire y Sylvester Stallone. (Rocky. Chartoff-Winkler Productions. United Artists. 1976.)
Talia Shire. (Rocky. Chartoff-Winkler Productions. United Artists. 1976.)
Talia Shire. (Rocky. Chartoff-Winkler Productions. United Artists. 1976.)

Ese planteamiento argumental no es simple, no es sencillo hacer que funcione. Por eso Rocky no es una película fácil.

Todo eso queda más que patente en la secuencia de la que hablo.

Mickey tiene ya setenta y seis malditos años, y sube con dificultad las escaleras que conducen a la apestosa casa de Rocky, ese tipo al que Mickey nunca ha sabido decir que le quiere, que puede contar con él, porque quienes nunca han visto el lado amable de las cosas, no saben como transmitir felicidad, esperanza o afecto.

Sylvester Stallone y Burgess Meredith. (Rocky. Chartoff-Winkler Productions. United Artists. 1976.)
Sylvester Stallone y Burgess Meredith. (Rocky. Chartoff-Winkler Productions. United Artists. 1976.)

Pero allí está, a sus malditos setenta y seis años, dispuesto a pelear contra su puta forma de ser, contra el dolor, la rabia, el miedo y la impotencia que Rocky respira a diario en ese piso que apesta, ese lugar sombrío del que sale corriendo para rectificar y coger el único tren que cruza el puente sobre sus cabezas cuando la secuencia termina.

El sueño americano puede irse a la mierda, Rocky ni siquiera ganará el combate. Pero eso no tiene importancia, peleará, sin más, como ha hecho siempre, y golpeará tan fuerte al espectador que hará que se desmaye antes de entrar en coma.

Burgess Meredith. (Rocky. Chartoff-Winkler Productions. United Artists. 1976.)
Burgess Meredith. (Rocky. Chartoff-Winkler Productions. United Artists. 1976.)

El potro italiano no es un tipo cualquiera, Stallone tampoco.

No se engañen.

Enlace a la secuencia: https://youtu.be/Lxfe0cKOx3g

Película disponible: https://ok.ru/video/2181273160393

Feliz viaje de vuelta hacia la noche. #SHADOWSRULES

David Salgado.

©24 sombras por segundo. Marzo 2021.

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