LA NOCHE. (MICHELANGELO ANTONIONI, 1961).

MICHELANGELO ANTONIONI. TRÍPTICO DEL SILENCIO.

Un año después de La aventura, llegó La noche. Y allí, Michelangelo Antonioni decidió llevar todavía más lejos -si es que tal cosa era posible- su maravillosa alianza con Monica Vitti.

La noche. (Nep Films, Silver Films, Sofitedip. 1961).
La noche. (Nep Films, Silver Films, Sofitedip. 1961).

Para semejante reto, tuvo que armar la segunda entrega de su llamada «Trilogía de la incomunicación» con dos nombres completamente impagables: Jeanne Moreau y Marcello Mastroianni.

Tres son las películas con las que Antonioni retrató el silencio de un mundo que trató de ocultar sus ruinas tras un fingido progreso, y tres son los puntos sobre los que se sostiene la arquitectura de la segunda entrega: Vitti, Moreau y Mastroianni.

Es precisamente la arquitectura uno de los elementos clave no ya en La noche, sino en la narrativa de Antonioni.

En los inicios de La aventura, Roma muestra los vestigios de su antigua forma, de la arquitectura física y emocional de los edificios y sus habitantes, que ven como la felicidad asociada a un pasado anterior a la guerra no regresará jamás; sencillamente, el progreso se la ha llevado.

En La noche, un moderno Milán aparece en escena desde el primer momento para imponer su dominio.

La ciudad crece sobre sus ruinas, y para olvidar los horrores de la guerra, deja atrás todo aquello que une al nuevo hombre con el mundo antiguo, aislándolo, atrapándolo en una nueva realidad fría, silenciosa y solitaria donde las ideas sucumben a los recuerdos y los recuerdos a la conformidad.

La arquitectura llena la ciudad de todo aquello que deslumbra a la nueva humanidad, mientras la humanidad olvida en un instante, en una sola noche, todo aquello que tardó siglos en aprender.

LA NOCHE. EL PESO DEL VACÍO.

La noche empieza de día, empieza la mañana en que el escritor Giovanni Pontano, (Marcello Mastroianni), acude con su esposa Lidia, (Jeanne Moreau), a visitar al hospital a su amigo moribundo, Tommaso, (Bernhard Wicki).

La noche. (Nep Films, Silver Films, Sofitedip. 1961).
La noche. (Nep Films, Silver Films, Sofitedip. 1961).
La noche. (Nep Films, Silver Films, Sofitedip. 1961).
La noche. (Nep Films, Silver Films, Sofitedip. 1961).

Desde el primer momento, Antonioni deja claro que la frialdad, la incapacidad para comunicarse entre el matrimonio pesa como una losa sobre la película, ralentizando el ritmo de los acontecimientos, pero -lejos de lastrar la historia- involucra de lleno al espectador en el dolor que emana de la habitación en la que el amigo común de la pareja no es ni de lejos el único que afronta la muerte.

El único miembro de ese extraño matrimonio que en el interior de la habitación forman los tres, es precisamente el que se aferra a los últimos momentos de su vida, pues sus dos amigos se han dejado llevar por sus respectivas melancolías.

Sin embargo, ese vacío que impide la comunicación en el universo de impostada intelectualidad y elegancia que pueblan las criaturas de Antonioni, no han perdido todavía la capacidad para sentir dolor, no del todo, al menos.

Ese dolor del que no pueden hablar, provoca mediante las agónicas y sinceras palabras del moribundo, la huida de Lidia, quien siente la necesidad de abandonar la habitación, la vida y la muerte de su amigo Tommaso, para emprender un camino de retorno hacia su propia vida, que no es desde hace tiempo poco más que un pobre esbozo de la muerte.

Durante la ausencia de Lidia -mientras incapaz de comunicarse, llora en solitario su muerte- Giovanni se queda con su amigo, pero al marcharse se enfrenta a un curioso episodio. Una paciente del hospital que padece trastornos psíquicos evidentes, sale al encuentro del escritor, y sin apenas mediar palabra, el sexo entra en escena.

La noche. (Nep Films, Silver Films, Sofitedip. 1961).
La noche. (Nep Films, Silver Films, Sofitedip. 1961).

Mientras Giovanni da rienda suelta a su dolor burgués, caprichoso y superficial, relativamente incapaz de comprender, Tommaso y Lidia lloran sus respectivas muertes en solitario.

Antonioni expone desde el principio su teoría, la noche no carece de emociones, lo que caracteriza este viaje doloroso e introspectivo a través de una nueva, superficial, falsamente intelectual y vacía alta sociedad, es que el vacío personal de los protagonistas es más comunicativo que emocional.

Tras la despedida de su amigo, el día sigue su camino hacia la noche por la senda habitual. El matrimonio acude a la fiesta de presentación del nuevo libro de Giovanni, pero el vacío superficial del ambiente, ejerce de nuevo su peso y separa una vez más sus caminos.

Giovanni se deja seducir más que resignarse por el ambiente banal -en la misma línea que los personajes, incluido el del propio Mastroianni, de Fellini en La dolce vita– mientras que Lidia se marcha en busca de su pasado.

De nuevo, los dos miembros del matrimonio permanecen en estancias separadas -físicas y emocionales- Giovanni disfruta de la seducción de un presente que no necesita futuro, Lidia deambula a la deriva por la ruinas del viejo Milán en busca de su pasado, para, tal vez, comprender ese presente y cambiar el futuro.

La noche. (Nep Films, Silver Films, Sofitedip. 1961).
La noche. (Nep Films, Silver Films, Sofitedip. 1961).

Tras ese nuevo cisma, la pareja une otra vez los caminos de sus respectivas odiseas. El día se ha ido y juntos se adentran en la noche, donde el vacío deja ver su aliento mezclado con el aire sofisticado que flota en el ambiente del club al que asisten para contemplar un exclusivo espectáculo.

Allí, como si la noche y la enigmática danza que contemplan aliviase el peso de ese vacío, la conversación parece surgir durante un breve espacio de tiempo que se atreve a enfrentar el silencio infinito que los separa.

Como un sueño diluido en esa noche, la comunicación parece surgir como un leve bálsamo para las heridas de Lidia, pero en la noche todo es una breve ilusión. El jazz sensual de Giorgio Gaslini que envuelve el cálido espectáculo, no logra derretir la frialdad del matrimonio y su intento por comunicarse.

Giovanni permanece agazapado tras el cinismo burgués del nuevo mundo, y tras asistir impasible al espectáculo y la breve conversación, afirma que «la vida sería soportable si no hubiera placeres».

Cuando Lidia le pregunta si la frase es suya, él se limita a responder, sentenciando la noche: «Yo ya no tengo ideas. Solo tengo memoria». Una vez más, el guión de Antonioni, Tonino Guerra, y un incorporado al equipo Ennio Flaiano, resulta tan letal como maravilloso.

El vacío se vuelve más denso y pesado que nunca y la comunicación desparece en el desaliento. La noche continúa, y el matrimonio toma la misma dirección, a pesar de estar más distanciado que nunca.

La noche. (Nep Films, Silver Films, Sofitedip. 1961).
La noche. (Nep Films, Silver Films, Sofitedip. 1961).

Giovanni y Lidia acuden ahora a la fiesta que el Señor Gherardini da en su exclusivo chalet, donde la élite social da rienda suelta al -una vez más- notorio vacío existencial que se han fabricado a medida.

Aquí es donde Antonioni retrata con más exactitud el ambiente.

Igual que en La aventura, los personajes de este cuadro burgués son fantasmas, pero la noche los retrata de otra forma, más precisa, más cercana a su entorno natural. En la fiesta, los asistentes van y vienen como cuerpos manejados por un ente ajeno a sus voluntades.

La noche. (Nep Films, Silver Films, Sofitedip. 1961).
La noche. (Nep Films, Silver Films, Sofitedip. 1961).
La noche. (Nep Films, Silver Films, Sofitedip. 1961).
La noche. (Nep Films, Silver Films, Sofitedip. 1961).

Son seres ociosos que no tienen que preocupare siquiera por ser incapaces de mantener una conversación que vaya más allá del protocolo. Piezas que se mueven sobre un tablero en el que el juego ya ha sido orquestado.

Como ese mismo tablero de ajedrez pintado que forman las baldosas del salón en el que los inútiles -otra vez Fellini- pretenderán divertirse a salvo del vacío desolador que los convierte en fantasmas, artífices de un elaborado pero frívolo ritual.

La noche. (Nep Films, Silver Films, Sofitedip. 1961).
La noche. (Nep Films, Silver Films, Sofitedip. 1961).

Allí llegan Lidia y Giovanni juntos, y allí vuelven a separar sus caminos. Él, se acerca a Valentina, la hija de Gherardini, (Monica Vitti), ella, se pierde por el laberinto que forma la mansión, vagando solitaria por sus estancias.

La irrupción de la maravillosa Monica Vitti -tanto en la película como en la noche que cae sobre las vidas de Lidia y Giovanni- no introduce un factor nuevo en la rutina matrimonial, pero sí supone un punto de inflexión.

La noche. (Nep Films, Silver Films, Sofitedip. 1961).
La noche. (Nep Films, Silver Films, Sofitedip. 1961).

Igual que hizo con su personaje en La aventura, Antonioni dota en La noche al personaje de Vitti con humanidad, con la capacidad de -aun siendo parte de ese mundo poblado por fantasmas frívolos e inconscientes- sentir y eludir ese vacío en el que Giovanni muere en vida, y desde el que pretende establecer una relación.

Un intento que Lidia contempla desde una de las estancias por las que deambula, un intento que ella misma también tiene al alcance de su mano.

La lluvia cae y hace que las sombras de la magnífica fotografía de Gianni di Venanzo se intensifiquen más que nunca, envolviendo los nuevos tres miembros del matrimonio en un profundo claroscuro, que hace de nuevo del vacío algo pesado, ya insostenible.

La noche. (Nep Films, Silver Films, Sofitedip. 1961).
La noche. (Nep Films, Silver Films, Sofitedip. 1961).
La noche. (Nep Films, Silver Films, Sofitedip. 1961).
La noche. (Nep Films, Silver Films, Sofitedip. 1961).
La noche. (Nep Films, Silver Films, Sofitedip. 1961).
La noche. (Nep Films, Silver Films, Sofitedip. 1961).

Tras su huida en el vehículo de su posible aventura nocturna, Lidia regresa a la fiesta, y los caminos que una vez se habían separado, confluyen de nuevo en el encuentro entre Vitti, Moreau y Mastroianni.

La noche termina, los fantasmas se disipan, y a la luz de un nuevo día, Lidia encuentra el valor para decir en voz alta que no ama a Giovanni. En un paseo lento y melancólico, los cuerpos que han sobrevivido a la noche caminan por un jardín donde el amor ha muerto, pero las palabras de Lidia florecen al fin.

La noche. (Nep Films, Silver Films, Sofitedip. 1961).
La noche. (Nep Films, Silver Films, Sofitedip. 1961).

Ella lee una antigua carta que él escribió y olvidó, tal vez porque no tiene la memoria que decía poseer en lugar de ideas, o tal vez porque nunca pensó en esas palabras que ahora florecen tras la lluvia. Ella no le ama, ella teme «esa torpe indiferencia de una rutina que ve como única amenaza».

La noche. (Nep Films, Silver Films, Sofitedip. 1961).
La noche. (Nep Films, Silver Films, Sofitedip. 1961).
La noche. (Nep Films, Silver Films, Sofitedip. 1961).
La noche. (Nep Films, Silver Films, Sofitedip. 1961).
La noche. (Nep Films, Silver Films, Sofitedip. 1961).
La noche. (Nep Films, Silver Films, Sofitedip. 1961).

Él no acepta la ruptura de esa rutina, no acepta las palabras de Lidia y se niega a decir nada. No aceptará nada que rompa el silencio y la incomunicación que mantienen vivo su fantasma.

La cámara de Antonioni da paso al silencio, Giovanni y Lidia desparecen y solo queda el vacío.

Visible tras la noche, a la luz del nuevo día.

https://www.filmin.es/pelicula/la-noche

Feliz viaje de vuelta hacia la noche. #SHADOWSRULES

David Salgado.

©24 sombras por segundo. Febrero de 2022.

 

 

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