ANA Y LOS LOBOS. (CARLOS SAURA, 1973.)

CARLOS SAURA. LA NUEVA FORMA DE LAS ANTIGUAS COSTUMBRES.

Para hablar de la película de Carlos Saura, Ana y los lobos, es de justicia hacer una no tan breve introducción.

Vamos al lío.

Además de los nombres universales del cine español, hay un montón de directores con una filmografía excepcional que debería ser de dominio público.

Por otra parte, en una especie de punto intermedio entre el reconocimiento mundial y el olvido lamentable, se sitúa Carlos Saura, un tipo surgido a partes iguales de la influencia de Buñuel, Berlanga, etc. y la por aquel entonces naciente escuela de Barcelona que derivaría en el nuevo cine español, movimiento del que no es descabellado nombrar a Saura como mascarón de proa.

Si nos ceñimos a los cánones, La caza es la cima de Saura y una de las cotas más altas del cine español de cualquier época. Pero como esta sección es cosa del que suscribe, me permitiré ser levemente subjetivo. Mi etapa preferida del aragonés de plata, (a Buñuel lo que es del César…), es la que transcurrió durante las nueve películas que rodó con Geraldine Chaplin.

Entre 1967 y 1979, Saura y Chaplin aliaron sus fuerzas -en la mayor parte de sus películas- con las letras de Rafael Azcona y las imágenes de Luis Cuadrado. Lo más habitual es que de esa prolífica etapa la película favorita en general sea Cría cuervos, pero -volviendo a mi subjetiva licencia, y teniendo en cuenta que todas me parecen cimas- yo me quedo con tres de las nueve películas: La madriguera, la propia Cría cuervos, y la que hoy ocupa su lugar: Ana y los lobos.

Ana y los lobos. (Elías Querejeta Producciones Cinematográficas S.L. Olympusat. 1973.)
Ana y los lobos. (Elías Querejeta Producciones Cinematográficas S.L. Olympusat. 1973.)

Es cierto que vistas desde un ángulo estructural, narrativo, fotográfico e interpretativo, hay películas de Saura que dejan claramente atrás a Ana y los lobos. Especialmente La caza -la profundidad que alcanza la psicología de sus personajes es abrumadora- y Cría cuervos.

Pero… ¿qué puedo decir?, siento una debilidad especial por esta radiografía del desierto medieval, miserable, cruel, dogmático, deliberadamente ignorante y salvaje que supone el árido y estéril suelo español.

Ana y los lobos. (Elías Querejeta Producciones Cinematográficas S.L. Olympusat. 1973.)
Ana y los lobos. (Elías Querejeta Producciones Cinematográficas S.L. Olympusat. 1973.)

ANA Y LOS LOBOS. LOS HIJOS DE LA MADRE PATRIA.

Tanto la premisa como el desarrollo de Ana y los lobos se sustentan en una férrea e indestructible trinidad. El fusil vigilante, la sotana manipuladora y la violenta frustración surgida de la castración emocional. Un triunvirato amparado por la figura materna, deformada y delirante hasta la obscenidad, materializada en la irrepetible Rafaela Aparicio.

Dicho de otro modo, Ana representa la libertad de pensamiento y acción como vía hacia la civilización y la razón. Los tres lobos representan el concepto rancio, insano y delirante de la familia patria tradicional en general y franquista en concreto.

Rafaela Aparicio y José María Prada. (Ana y los lobos. Elías Querejeta Producciones Cinematográficas S.L. Olympusat. 1973.)
Rafaela Aparicio y José María Prada. (Ana y los lobos. Elías Querejeta Producciones Cinematográficas S.L. Olympusat. 1973.)

Mediante las certeras e inteligentes interpretaciones de Fernando Fernán Gómez, José María Prada y José Vivó, Saura -mediante un sentido del humor inspirado en el imaginario de Buñuel y las coreografías de Berlanga- dibuja una satírica caricatura de los pilares que controlan una sociedad empobrecida, atemorizada y amordazada a partes iguales por la estupidez propia y ajena.

Geraldine Chaplin y Fernando Fernán Gómez. (Ana y los lobos. Elías Querejeta Producciones Cinematográficas S.L. Olympusat. 1973.)
Geraldine Chaplin y Fernando Fernán Gómez. (Ana y los lobos. Elías Querejeta Producciones Cinematográficas S.L. Olympusat. 1973.)
Geraldine Chaplin y José Vivó. (Ana y los lobos. Elías Querejeta Producciones Cinematográficas S.L. Olympusat. 1973.)
Geraldine Chaplin y José Vivó. (Ana y los lobos. Elías Querejeta Producciones Cinematográficas S.L. Olympusat. 1973.)
Geraldine Chaplin y José María Prada. (Ana y los lobos. Elías Querejeta Producciones Cinematográficas S.L. Olympusat. 1973.)
Geraldine Chaplin y José María Prada. (Ana y los lobos. Elías Querejeta Producciones Cinematográficas S.L. Olympusat. 1973.)

Por otra parte, Saura abre un fuego encubierto contra el alma máter. Rafaela Aparicio alberga en su interior la esencia de la patria como una madre desvirtuada. Su personaje es vehemente, delirante, manipulador, receloso de todo atisbo exterior de conocimiento y progreso, y enfermizamente sobreprotector. Tanto, que su trío de ases lo forman tres hijos de la gran puta. Tres cabrones desnaturalizados, violentos, ignorantes, sucios y horriblemente frustrados.

Los tres lobos -Fernán Gómez, Prada y Vivó- quieren arrodillar, fusilar y violar respectivamente a quien consideran a la vez su objeto de deseo y su enemigo.

El eremita frugal que habita en una cueva para huir de sí mismo -la puesta en escena basada en la pintura referente a la oración solitaria y el “memento mori” es de escuela-, el eterno aspirante a soldado que disfraza sus complejos e inclinaciones femeninas bajo una ridícula autoridad amparada por su falsa masculinidad, y el baboso repugnante que pretende sexualizar todo aquello que se le ponga por delante.

La trinidad en sí misma, tres identidades y un solo concepto: el miedo. Ese miedo nacido del monstruo materno que provoca un odio visceral al deseo.

José María Prada. (Ana y los lobos. Elías Querejeta Producciones Cinematográficas S.L. Olympusat. 1973.)
José María Prada. (Ana y los lobos. Elías Querejeta Producciones Cinematográficas S.L. Olympusat. 1973.)

Las mujeres que Saura utiliza como contrapunto, como la razón ante el dogma, lucharán con todo lo que tienen hasta la muerte. Así, Charo Soriano nos muestra la muerte en vida, la sumisión a la costumbre hasta que la presión se dispara y la eleva a ese tejado desde el que reclama su lugar y llama a la muerte a gritos.

Las niñas que siguen el camino paralelo que Saura traza para Ana a través de la muñeca ninguneada, violada y enterrada. Esa muñeca destrozada, sucia y humillada que -en un profético acto- acaba en manos de la propia Ana a modo de bola de cristal que anticipa irónicamente su desgraciado futuro.

Ana y los lobos. (Elías Querejeta Producciones Cinematográficas S.L. Olympusat. 1973.)
Ana y los lobos. (Elías Querejeta Producciones Cinematográficas S.L. Olympusat. 1973.)

Y finalmente, Ana, la presa tras la que corre ese trío de lobos castrados y cobardes. Una presa que -por el miedo que inspira a los lobos- es en realidad el cazador. Saura enfrenta la razón al dogma, el pensamiento crítico a la orden marcial y la sensualidad inteligente al fuego sucio y violento.

Geraldine Chaplin y Fernando Fernán Gómez. (Ana y los lobos. Elías Querejeta Producciones Cinematográficas S.L. Olympusat. 1973.)
Geraldine Chaplin y Fernando Fernán Gómez. (Ana y los lobos. Elías Querejeta Producciones Cinematográficas S.L. Olympusat. 1973.)
Geraldine Chaplin. (Ana y los lobos. Elías Querejeta Producciones Cinematográficas S.L. Olympusat. 1973.)
Geraldine Chaplin. (Ana y los lobos. Elías Querejeta Producciones Cinematográficas S.L. Olympusat. 1973.)

Sobre un suelo estéril regado con más sangre que agua y bajo un sol que no se pondrá jamás, Ana huye de los lobos a través de un silencio letal, denso y roto por el ensordecedor sonido de la naturaleza muerta.
La historia termina como siempre lo hace, con la razón resistiendo mientras pierde otro de sus hijos.

Geraldine Chaplin. (Ana y los lobos. Elías Querejeta Producciones Cinematográficas S.L. Olympusat. 1973.)
Geraldine Chaplin. (Ana y los lobos. Elías Querejeta Producciones Cinematográficas S.L. Olympusat. 1973.)

Mientras allí, a lo lejos, Saturno seguirá devorando a los suyos.
Ana y los lobos no es la mejor película de Saura, pero es la única que a mí me cuenta todo esto.

Por eso está aquí.

https://ver.flixole.com/watch/58418913-ee60-4ea9-a1ce-c4e8c14105dc

Feliz viaje de vuelta hacia la noche. #SHADOWSRULES

David Salgado.

©24 sombras por segundo. Marzo 2021.

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