EL MUNDO SIGUE. (FERNANDO FERNÁN GÓMEZ, 1963.)

EL MUNDO SEGÚN FERNANDO FERNÁN GÓMEZ.

Parte del objetivo de este blog es hacer justicia con las grandes -y muchas olvidadas- películas nacionales. El mundo sigue de Fernando Fernán Gómez es una de las que mejor encajan en esa descripción.

Vamos -tras una breve introducción- a dedicarle esta entrada.

El mundo sigue. (Ada Films. 1963.)
El mundo sigue. (Ada Films. 1963.)

La tercera y última película de la trilogía de Fernán Gómez formada por La vida por delante y La vida alrededor, no sólo va mucho más lejos que sus dos predecesoras, sino que se sitúa muy por delante de prácticamente todas sus compatriotas, en la época en la que se rodó, hoy y hasta que el mundo contradiga su título y se detenga.

Milagros Leal y Francisco Pierrá. (El mundo sigue. Ada Films. 1963.)
Milagros Leal y Francisco Pierrá. (El mundo sigue. Ada Films. 1963.)

En esta trágica, veraz y desoladora crónica social no gana nadie, en esta radiografía de una tierra yerma, condenada por sus propios habitantes, de la que sólo brota miseria y sobre cuyo suelo baldío sólo caminan miserables, no juegan más que perdedores.

Esa es la clave de la historia, por eso la censura, (con Fraga y García Escudero recién incorporados al equipo de imbéciles que decidían que molaba y que no), la condenó a un casi clandestino estreno en Bilbao. Y tal vez por eso hubo que esperar 50 años para disponer de una copia en calidad decente.

Gemma Cuervo y Fernando Guillén. (El mundo sigue. Ada Films. 1963.)
Gemma Cuervo y Fernando Guillén. (El mundo sigue. Ada Films. 1963.)

Precisamente sobre la decencia versa esta bofetada de realidad, sobre su ausencia. Una ausencia que marca la existencia arrastrada de unos miserables incluso más desesperados, crueles y peligrosos que los de Víctor Hugo.

EL MUNDO SIGUE. EN BUSCA DEL TIEMPO PERDIDO.

Fernán Gómez tira de realidad patria, pero se aleja de su propio costumbrismo en las dos primeras entregas de la trilogía. Se aleja de la ironía de Berlanga y del neorrealismo ibérico de Bardem. Lejos de eludir la censura le planta cara y pone un espejo irrompible delante de todo dios.

Lina Canalejas y Fernando Fernán Gómez. (El mundo sigue. Ada Films. 1963.)
Lina Canalejas y Fernando Fernán Gómez. (El mundo sigue. Ada Films. 1963.)

Si va a morir lo hará matando, y para eso carga sus armas con un lenguaje que tira de Galdós, Buero Vallejo, los Mortadelos de Ibáñez y el churrero de la esquina, un lenguaje que tal vez hoy en día parezca extraño e incluso simplón, pero es ácido, incisivo como los colmillos goteantes de los que proviene y real como la miseria que los personajes eluden como la peste.

Tal y como les suele ocurrir a los miserables, cuanto más corren, más se hunden en la mierda.

Hay varias claves fundamentales en esta historia: no hablamos de miserables desgraciados a merced del azar, hablamos de miserables por naturaleza, seres que cavan sus tumbas movidos por la envidia, el odio irracional y la mala sangre.

Seres crueles, ignorantes y peligrosos que jamás podrán salir de la miseria porque forma parte de su naturaleza.

Por eso, el personaje de Gemma Cuervo no consigue la felicidad, ni con marido rico y el beneplácito de su familia, ni como buscavidas y el rechazo familiar en favor del que dirán, (actitud que no deja duda acerca del tipo de personas que componen su ámbito familiar, otra sonora bofetada de Fernán Gómez al ideal hispánico…)

Gemma Cuervo. (El mundo sigue. Ada Films. 1963.)
Gemma Cuervo. (El mundo sigue. Ada Films. 1963.)

Un personaje que contrasta -en las forma, no en el fondo- totalmente con el interpretado por la maravillosa Lina Canalejas. Esa hermana olvidada por todos que se abre las venas ante Agustín González y deja que la miseria brote.

Ya es tarde para aprovechar la oportunidad que él puede ofrecerle, tarde para imitar a su hermana, a la que repudia, (ese “no sirvo ni para venderme” que lanza como un cuchillo en una secuencia abrumadora, es demoledor.) Es tarde también para librarse del hijo de perra de su marido incluso aunque él ya se haya librado de ella.

Lina Canalejas. (El mundo sigue. Ada Films. 1963.)
Lina Canalejas. (El mundo sigue. Ada Films. 1963.)

Por eso Lina Canalejas suelta la mano que le tiende Agustín González para salir del infierno, porque el maldito reloj que suena durante toda la secuencia nos recuerda que ya es tarde. El tiempo se agota y ya no se puede huir, la cobardía y el conformismo pasan factura…

Ese reloj implacable es un recurso con el que Fernán Gómez nos vuela la cabeza mientras alcanza todas las cimas imaginables, y a su vez el olvido, como buen genio español.

Eso nos cuenta esta historia, la miserable condición de quienes deambulan por una tierra sumida en la miseria. El mundo sigue, pero no avanza porque gira sobre su propio eje.

Agustín González. (El mundo sigue. Ada Films. 1963.)
Agustín González. (El mundo sigue. Ada Films. 1963.)

Mientras tanto el lugar sobre el que se desarrolla esta historia permanece anclado en sí mismo. Al fin y al cabo las claves de la película son atemporales, por eso no envejece, a pesar de su heredado lenguaje y de sus magníficas pero demasiado teatrales interpretaciones.

Por eso el espectador se desmaya antes del coma, tanto el actual como el de aquellos días que parecen lejanos en algunos aspectos, pero que forman parte de la vida cotidiana actual.

Con una vigencia y modernidad acojonantes.

Y es que la realidad siempre es cruda, por eso nunca envejece. Por eso el mundo sigue su trágica marcha.

https://ver.flixole.com/watch/9e8abe87-fb4a-46af-8142-085e46bc03e2

Feliz viaje de vuelta hacia la noche. #SHADOWSRULES

David Salgado.

©24 sombras por segundo. Marzo 2021.

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