THE BIG HEAT. (LOS SOBORNADOS. FRITZ LANG, 1953.)

FRITZ LANG EN AMÉRICA. EL ALUMNO QUE JAMÁS SUPERÓ AL MAESTRO.

Antes de su etapa americana, Fritz Lang le enseñó al mundo como se hacían las películas. Después, durante su etapa americana, Fritz Lang les enseñó a los yankees como hacer sus propias películas. The big heat no es solo un referente del film noir, es una cima del cine universal, como Fritz Lang en sí mismo.

Gloria Grahame, Lee Marvin y Glenn Ford. (The big heat. Columbia Pictures. 1953.)
Gloria Grahame, Lee Marvin y Glenn Ford. (The big heat. Columbia Pictures. 1953.)

En la película The big heat, Lang despliega una habilidad sutil para colar a la sociedad meapilas norteamericana de la época -hablamos de la década de los cincuenta, con el código Hays a pleno rendimiento y la caza de brujas de McCarthy echando humo- su visión del sueño americano.

Lang juega todas las cartas del noir yankee: familia idílica, tipo despreciable y poli rudo, de esos que salvan la situación y lidian con las mujeres fatales, pero con el toque de buen tipo que mantiene la honra. Hasta ahí no hay ningún motivo para pensar que Lang se desmarque de otros animales del asunto como Howard Hawks, Robert Siodmak, John Huston

Pero donde los demás terminan, Lang empieza. Una vez cubierto el expediente arranca la fiesta: la música de esta fiesta pone a bailar la corrupción. Los pactos entre los delincuentes de toga y los de espada salen a la pista sin máscara, al poli bueno que intenta limpiar la mierda y no se traga una palabra se le ponen las cosas claras, y cuando no lo entiende le calzan una bomba en el coche que manda a su mujer al carajo. Sin más, ni menos.

Gloria Grahame y Glenn Ford. (The big heat. Columbia Pictures. 1953.)
Gloria Grahame y Glenn Ford. (The big heat. Columbia Pictures. 1953.)

Lang tira de la manta y saca los trapos sucios con una claridad y una violencia que están muy lejos de lo que el público y la censura yankee de los años cincuenta pueden tolerar. No hablamos de los directores rebeldes norteamericanos de los años setenta, hablamos de un alemán repartiendo hostias de realidad en los cincuenta.

THE BIG HEAT. LAS DAMAS DE HIERRO.

Pero si esto no es bastante, aquí viene la estrella del baile: las mujeres. No hay muñecas, ni buenas, ni malas con buen fondo. No hay pose vacía ni nada que asegure la posición masculina. Para la esposa del poli bueno, Lang le da carta blanca a Jocelyn Brando, ella coge la patente de corso y se pasa la vallita blanca y la amante esposa por la bisetriz.

Se fuma los cigarrillos de su esposo, bebe de su copa, come de su plato, lo convence de lo que quiere y tiene el santo coño de morir para que él siga investigando. Primer aviso al macho.

Jocelyn Brando. (The big heat. Columbia Pictures. 1953.)
Jocelyn Brando. (The big heat. Columbia Pictures. 1953.)
Glenn Ford. (The big heat. Columbia Pictures. 1953.)
Glenn Ford. (The big heat. Columbia Pictures. 1953.)
Gloria Grahame y Glenn Ford. (The big heat. Columbia Pictures. 1953.)
Gloria Grahame y Glenn Ford. (The big heat. Columbia Pictures. 1953.)

Para la mujer fatal, Lang le da poderes ilimitados a la ya de por sí todopoderosa Gloria Grahame para jugar con Glenn Ford, Alexander Scourby y Lee Marvin, del cual se vengará en una de las cimas más altas en cuanto a personajes femeninos que he visto jamás.

Gloria Grahame y Lee Marvin. (The big heat. Columbia Pictures. 1953.)
Gloria Grahame y Lee Marvin. (The big heat. Columbia Pictures. 1953.)
Gloria Grahame y Lee Marvin. (The big heat. Columbia Pictures. 1953.)
Gloria Grahame y Lee Marvin. (The big heat. Columbia Pictures. 1953.)

 

Esto nos lleva a una secuencia sublime con la que Lang da la bofetada suprema a la sociedad de la era dorada de la censura. Grahame se viene arriba y un como una amazona crepuscular, como alguien que ya no tiene nada que perder porque nunca ganará le pone a Lee Marvin la cara hecha una mierda. Ni mujer fatal, ni tipo duro ni su puta madre.

Lee Marvin y Glenn Ford. (The big heat. Columbia Pictures. 1953.)
Lee Marvin y Glenn Ford. (The big heat. Columbia Pictures. 1953.)

Es cierto que Lang rebaja el tono en lo que resta de secuencia y de película, – no olvidemos que estaban en los cincuenta, dar hostias sí, pero la sutileza es la inteligencia que te permite engañar al imbécil que decide… – sin embargo, antes del final para todos los públicos, Lang envuelve a Grahame en la oscuridad y libera al animal herido, al perdedor que ve de cerca el final y saca los dientes para morir matando, sale a la luz y le da al paradigma social y masculino lo suyo. Donde más duele.

Lee Marvin. (The big heat. Columbia Pictures. 1953.)
Lee Marvin. (The big heat. Columbia Pictures. 1953.)

Los tipos duros se la envainan, la censura se lo traga todo, Lang abre el camino y el mundo sigue aprendiendo como se hacen las películas.

https://www.filmin.es/pelicula/los-sobornados

Feliz viaje de vuelta hacia la noche. #SHADOWSRULES

David Salgado.

©24 sombras por segundo. Marzo 2021.

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