EL GABINETE DEL DOCTOR CALIGARI. (ROBERT WIENE, 1920.)

LA PESADILLA VANGUARDISTA.

CALIGARI Y SU ESTÉTICA IMPOSIBLE.

Todos sabemos que es imposible reducir una película -o cualquier otra forma de expresión- a un concepto, una palabra o una frase. Pero si tuviese que decidir el momento en el que el cine alcanzó su punto de inflexión en cuanto a vanguardia y belleza en sus sentidos más estrictos, diría sin dudar que fue hace poco más de un siglo con El gabinete del Doctor Caligari.

Werner Krauss. (El gabinete del Doctor Caligari. Decla Film. 1920.)
Werner Krauss. (El gabinete del Doctor Caligari. Decla Film. 1920.)

Es cierto que hay muchos otros ejemplos de películas vanguardistas y hermosas, tanto a nivel estético como narrativo, pero en 1920 Robert Wiene voló absolutamente todo por los aires y se lo pasó todo por el forro, desde el prólogo y epílogo ideados originalmente por el guionista Hans Janowitz, (muchísimo más anodinos y convencionales que los que por suerte impuso Wiene), hasta la estética y puesta en escena.

Esos fueron precisamente los factores que convirtieron a Caligari en el punto de inflexión cinematográfico por definición: su vuelta de tuerca al guión y su narrativa a través de una estética imposible.

El gabinete del Doctor Caligari. (Decla Film. 1920.)
El gabinete del Doctor Caligari. (Decla Film. 1920.)

Caligari ha sido objeto de un montón de conjeturas e hipótesis a lo largo de sus cien años de vida: su guión original como ejercicio simbólico acerca del poder y su relación con el pueblo adormecido y sometido, la visión relativamente profética del movimiento nazi, e incluso la implicación de Fritz Lang en el guión tras su forzado rechazo para dirigir la película.

Pero con sinceridad, no solo creo que la importancia capital de Caligari sea mérito de Wiene, es que todo lo que no sea una realidad con respecto a la pesadilla que Wiene convirtió en cine, me la trae completamente al pairo.

Por mi parte, Caligari es la vanguardia y la belleza hechas película, y la película es de Robert Wiene.

Y ahora, vamos al lío.

“HAY FANTASMAS… ESTÁN POR TODAS PARTES A NUESTRO ALREDEDOR…”

EL GABINETE DEL DOCTOR CALIGARI.

En su secuencia inicial, Caligari muestra claramente la intención de Wiene: volar la cabeza del espectador desde el minuto uno. Esto lo demuestra su planteamiento y desarrollo.

Dos tipos sentados con la mirada perdida o tal vez alucinada nos introducen en su historia con esta frase: “Hay fantasmas… están por todas partes a nuestro alrededor… Me han expulsado de casa y del hogar, lejos de mujer e hijo…”

Werner Krauss. (El gabinete del Doctor Caligari. Decla Film. 1920.)
Werner Krauss. (El gabinete del Doctor Caligari. Decla Film. 1920.)
Lil Dagover, Werner Krauss y Conrad Veidt. (El gabinete del Doctor Caligari. Decla Film. 1920.)
Lil Dagover, Werner Krauss y Conrad Veidt. (El gabinete del Doctor Caligari. Decla Film. 1920.)

A continuación, sin dar tiempo al espectador a reaccionar, Wiene pone en escena uno de esos fantasmas, la irrepetible Lil Dagover irrumpe suave e inquietantemente en escena.

Como un extraño haz de luz, cruza la secuencia y capta la atención de un espectador que, esté preparado o no, se adentrará en la arquitectura más delirante y onírica a la que el cine nos haya sometido jamás.

A partir de ese momento, Wiene nos conduce a través de un laberinto con infinitos principios y ningún fin. Su pesadilla cinematográfica transcurre entre edificios y geometrías retorcidas, caminos que no conducen a ningún lugar, puertas y ventanas con formas grotescas que no son más que el umbral al siguiente círculo de una espiral delirante.

Si el arte expresionista intenta reflejar el dolor, el miedo y la desesperación en general, el cine lo plasmó en concreto de forma definitiva en Caligari.

El gabinete del Doctor Caligari. (Decla Film. 1920.)
El gabinete del Doctor Caligari. (Decla Film. 1920.)

Wiene ha sumido al espectador en su pesadilla y lo ha enfrentado a sus más inquietantes protagonistas. Caligari y su creación, Cesare, deambulan por las angustiosas e inquietantes formas de la pesadilla.

Cesare es una sombra que depende de la luz y sus movimientos, Caligari una especie de mad doctor sin otro objeto que poner a su servicio todo aquello que se cruce en su retorcido camino.

Werner Krauss y Conrad Veidt. (El gabinete del Doctor Caligari. Decla Film. 1920.)
Werner Krauss y Conrad Veidt. (El gabinete del Doctor Caligari. Decla Film. 1920.)
Conrad Veidt. (El gabinete del Doctor Caligari. Decla Film. 1920.)
Conrad Veidt. (El gabinete del Doctor Caligari. Decla Film. 1920.)

Así avanza la película, como la pesadilla que es, recorre su camino a través de un mundo extraño y desconocido.

Caligari ordena y Cesare asesina sin dudar. Pero Wiene no dejará que el espectador pise suelo firme, cuando parece que la película alcanza un desarrollo predecible, Cesare debe conducir a Lil Dagover a su destino, sin embargo, algo se interpone entre la luz y la sombra, y como una especie de Prometeo, Cesare roba el fuego de los dioses.

Lil Dagover y Conrad Veidt. (El gabinete del Doctor Caligari. Decla Film. 1920.)
Lil Dagover y Conrad Veidt. (El gabinete del Doctor Caligari. Decla Film. 1920.)

Cautivado por la luz e incapaz de asesinarla, la sombra rapta el sol y huye a través de un camino que no conduce a ninguna parte. Al poco tiempo, como el esclavo que es, Cesare cae y su sueño se desvanece en la pesadilla filmada por Wiene.

A partir de ese momento, el espectador ya no sabe hacia donde ir y sencillamente se arroja al oscuro vacío donde el imaginario de Caligari lo sumirá en una inquietante calma. El resto es dejarse llevar hacia un final absolutamente maravilloso y rompedor que a estas alturas todo dios debería conocer, pero que por si no es así no desvelaré.

Es mejor mantener el sueño despierto y dejar que quienes aún no lo hayan hecho se adentren en la pesadilla más bonita jamás filmada.

Lil Dagover y Conrad Veidt. (El gabinete del Doctor Caligari. Decla Film. 1920.)
Lil Dagover y Conrad Veidt. (El gabinete del Doctor Caligari. Decla Film. 1920.)
Lil Dagover y Conrad Veidt. (El gabinete del Doctor Caligari. Decla Film. 1920.)
Lil Dagover y Conrad Veidt. (El gabinete del Doctor Caligari. Decla Film. 1920.)

Un siglo después de nacer, Wiene, Caligari y Cesare, siguen demostrando que el cine recorre los caminos imposibles que ellos trazaron. Es un privilegio vivir para contar su primer siglo de vida.

Lil Dagover y Conrad Veidt. (El gabinete del Doctor Caligari. Decla Film. 1920.)
Lil Dagover y Conrad Veidt. (El gabinete del Doctor Caligari. Decla Film. 1920.)
El gabinete del Doctor Caligari. (Decla Film. 1920.)
El gabinete del Doctor Caligari. (Decla Film. 1920.)

Hay tres películas que suponen para mí la belleza en sí misma, en su sentido más puro. Los cuentos de la luna pálida, Las zapatillas rojas y El gabinete del Doctor Caligari.

Pero solo Caligari significa para mí el valor de la anticipación. El camino por el que todos debemos desmayarnos antes de entrar en coma. Como el Cesare sonámbulo en manos de Caligari.

https://www.filmin.es/pelicula/el-gabinete-del-doctor-caligari

Feliz viaje de vuelta hacia la noche. #SHADOWSRULES

David Salgado.

©24 sombras por segundo. Marzo 2021.

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