CABARET. (BOB FOSSE, 1972.)

DANZARÉ SOBRE MI TUMBA. BOB FOSSE, EL BAILARÍN SALVAJE.

Tanto Bob Fosse como la que posiblemente sea su película más reconocida, Cabaret, no han recibido nunca la justicia que merecen. De hecho, al gran público todavía le cuesta reconocerla como un musical y a su autor como uno de los grandes rebeldes de la generación que cambió Hollywood.

Liza Minnelli y Joel Grey. (Cabaret. Allied Artists, ABC Pictures. 1972.)
Liza Minnelli y Joel Grey. (Cabaret. Allied Artists, ABC Pictures. 1972.)

Sin embargo, así es en ambos casos. Bob Fosse fue una especie de expulsado del paraíso de Broadway. Las superficiales y frívolas luces de la ciudad no querían bajo sus focos a un tipo con el aspecto físico de Fosse.

Pero su talento, visión, creatividad y sensibilidad artística, escénica, musical y cinematográfica eran incontenibles. Fosse jamás se repuso del golpe letal que le asestó Broadway, pero se vengó con la más rebelde y suicida de las filmografías.

Con un trío de ases irrepetible formado por Cabaret, Lenny y All that jazz, Fosse escupió sobre prácticamente todas las bases de la sociedad americana. Y mientras bebía, follaba y se drogaba hasta un agónico éxtasis, hizo pedazos y reinventó para siempre el musical mediante dos cimas cinematográficas: Cabaret y All that jazz.

Vamos al lío con la primera.

CABARET. LA DIVINA DECADENCIA. 

Mediante el maravilloso imaginario de Bob Fosse, Cabaret y sus espectadores se aprovechan de la influencia pictórica que Otto Dix y Sylvia Von Harden aportaron a la puesta en escena de Fosse, para dejar claro lo que ocurre en el cabaret.

Cabaret. (Allied Artists, ABC Pictures. 1972.)
Cabaret. (Allied Artists, ABC Pictures. 1972.)
Liza Minnelli. (Cabaret. Allied Artists, ABC Pictures. 1972.)
Liza Minnelli. (Cabaret. Allied Artists, ABC Pictures. 1972.)
Cabaret. (Allied Artists, ABC Pictures. 1972.)
Cabaret. (Allied Artists, ABC Pictures. 1972.)

Estar allí es un privilegio reservado a quienes pueden sentarse a observar impasibles e impunes, o disfrutar y participar de todo aquello que ocurre durante el transcurso de la vida. Y la vida -tal y como resumirá Liza Minnelli hacia el final de la película- es un cabaret.

Liza Minnelli y Joel Grey. (Cabaret. Allied Artists, ABC Pictures. 1972.)
Liza Minnelli y Joel Grey. (Cabaret. Allied Artists, ABC Pictures. 1972.)

Es en ese cabaret donde de la mano del impagable Joel Grey el público asiste a todo aquello que en el mundo exterior ha de mantenerse oculto, hasta que el nazismo que allí mismo se gesta salga de las sombras y como un animal salvaje ante un espejo se destruya a sí mismo.

Joel Grey. (Cabaret. Allied Artists, ABC Pictures. 1972.)
Joel Grey. (Cabaret. Allied Artists, ABC Pictures. 1972.)
Cabaret. (Allied Artists, ABC Pictures. 1972.)
Cabaret. (Allied Artists, ABC Pictures. 1972.)
Liza Minnelli y Michael York. (Cabaret. Allied Artists, ABC Pictures. 1972.)
Liza Minnelli y Michael York. (Cabaret. Allied Artists, ABC Pictures. 1972.)

La ambigüedad, la ausencia de límites ante cualquier tipo de deseo caerán ante el nuevo orden que comienza a surgir. Todo ocurre en el cabaret, y eso incluye su propia destrucción. Esa es la historia que Fosse nos cuenta como sólo él sabe hacerlo. Cabaret no es un musical, es la película que destruyó el musical para llevar sus resucitadas cenizas a la cima.

Liza Minnelli, Michael York y Helmut Griem. (Cabaret. Allied Artists, ABC Pictures. 1972.)
Liza Minnelli, Michael York y Helmut Griem. (Cabaret. Allied Artists, ABC Pictures. 1972.)

Las maneras narrativas de Fosse a lo largo de toda la película nos cuentan mucho más de lo que se aprecia a simple vista.

Conforme su ilusoria y frágil historia de amor avanza hacia el abismo, Sally no habla con Bryan de su futuro bebé, ni los numerosos brindis son “por ti y por el niño”, tal y como se repiten mutuamente sin cesar. Ahí está la clave. No hay más leña que la que arde, y lo cierto es que Sally Bowles, la eterna aspirante a actriz con la decadencia divina en forma de uñas verdes, hija de un embajador que se muere por sus huesos pero que no tiene tiempo para verla, está sola. Y triste.

Michael York. (Cabaret. Allied Artists, ABC Pictures. 1972.)
Michael York. (Cabaret. Allied Artists, ABC Pictures. 1972.)
Marisa Berenson. (Cabaret. Allied Artists, ABC Pictures. 1972.)
Marisa Berenson. (Cabaret. Allied Artists, ABC Pictures. 1972.)

Lo único que tiene son esos sueños que jamás se cumplirán y el cabaret que pronto se irá al carajo. Eso es todo lo que tiene, y eso es todo lo que quiere.

Pero Bryan es una especie de esperanza a la que aferrarse, a pesar de que el futuro que se esboza con él le aterra, al menos será una vía de escape cuando todo lo demás desaparezca. Por un momento, durante una noche hay vida más allá del cabaret, y los dos se consuelan, hacen planes y hasta le cogen gustillo al niño, la familia, la vallita blanca, la comida con la suegra los domingos y todo eso que en realidad no quieren que llegue jamás, y  efectivamente no llegará.

Liza Minnelli y Michael York. (Cabaret. Allied Artists, ABC Pictures. 1972.)
Liza Minnelli y Michael York. (Cabaret. Allied Artists, ABC Pictures. 1972.)

Así termina una historia que nunca empezó. Sally los devuelve a los dos a la realidad, Bryan se marcha y el cabaret sigue adelante. Sin más, ni menos. Hasta que las luces del exterior terminen con las sombras que se mueven allí dentro.

Liza Minnelli. (Cabaret. Allied Artists, ABC Pictures. 1972.)
Liza Minnelli. (Cabaret. Allied Artists, ABC Pictures. 1972.)

Esa es la historia que Fosse nos contó. Una historia que se vengó del musical para llevarlo a lo más alto.

https://ok.ru/video/210142431764

Feliz viaje de vuelta hacia la noche. #SHADOWSRULES

David Salgado.

©24 sombras por segundo. Marzo 2021.

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