THE EYES OF MY MOTHER. (NICOLAS PESCE, 2016.)

TRUCOS CLÁSICOS EN TIEMPOS MODERNOS.

Hay algo que la película de Nicolas Pesce, The eyes of my mother demuestra de forma casi incontestable.

Cuando el público cree que lo ha visto todo, solamente es posible sacarlo de su error mediante la sutileza y la elegancia, y así, lo que de otra forma no serían más que clichés y recursos manidos, se vuelven formas maravillosas con las que demostrar que -aún a pesar de su avanzada edad- el hijo predilecto del siglo XX puede sorprender al público del siglo XXI con la cara más común del cine fantástico y de terror, la cara B.

The eyes of my mother. (Borderline Presents, Tandem Pictures. 2016.)
The eyes of my mother. (Borderline Presents, Tandem Pictures. 2016.)

El lado del cine donde los recursos son escasos y el talento y oficio, casi infinitos.

The eyes of my mother lo tiene absolutamente todo para no abandonar jamás la memoria del espectador que todavía busca la belleza en las formas narrativas, y al mismo tiempo ahuyentar a quienes no ven más allá del consumo rápido. Se trata de una película con una capacidad inusual, atrae y rechaza mutuamente a sus adeptos y sus detractores, y lo hace de una forma leal a sus formas y sus principios: lenta, sutil y efizcamente.

THE EYES OF MY MOTHER. EL TERROR HIPNÓTICO.

El planteamiento de la película es aparentemente sencillo, pero lograrlo es tremendamente complejo. Desde el inicio, el ritmo narrativo literal y fotográficamente hablando, nos sume en una calma tan densa, inquietante e irrespirable que no es que preceda la tormenta, es que nos introduce en el ojo del huracán.

The eyes of my mother. (Borderline Presents, Tandem Pictures. 2016.)
The eyes of my mother. (Borderline Presents, Tandem Pictures. 2016.)

El tiempo, los seres vivos y los objetos que se encuentran en el interior de la tormenta parecen detenerse, pero no es así. Lo que ocurre es que no pueden huir.

En el universo particular que forma esta película todo trascurre a un ritmo inquietante, sin sobresaltos. El miedo es la sombra del espectador, no aparece de pronto ni se mueve a gran velocidad, no se esconde, se muestra desde el inicio.

Kika Magalhães y Paul Nazak. (The eyes of my mother. Borderline Presents, Tandem Pictures. 2016.)
Kika Magalhães y Paul Nazak. (The eyes of my mother. Borderline Presents, Tandem Pictures. 2016.)

Esa es una de las claves de una película capaz de volar por los aires un género en una época en la que las sensaciones nuevas -o casi olvidadas- llegan gracias a los trucos clásicos, a las formas que no conocen el olvido.

Sin embargo, esta película no se sustenta sólo en esas claves, la interpretación por parte de la protagonista lleva la premisa de la psicopatía y la dependencia materna más allá de las fronteras que conocemos. Pero para eso, para asumir todo lo que tiene que aportar, vean la película, ahora centrémonos.

Kika Magalhães y Will Brill. (The eyes of my mother. Borderline Presents, Tandem Pictures. 2016.)
Kika Magalhães y Will Brill. (The eyes of my mother. Borderline Presents, Tandem Pictures. 2016.)

Las otras claves se encuentran en una secuencia arrebatadora y llena de recursos, los cuales se basan, además de en el maravilloso talento narrativo y estético del director y una interpretación sólida y sutil llena de matices, en dos trucos imprescindibles y tan revolucionariamente clásicos, que parecen una novedad: el movimiento a cámara fija y el sonido como un protagonista de la película.

A lo largo de esta secuencia, el talento y buen gusto narrativo y estético del director nos atrapa en un encuadre y composición de una belleza y eficacia sobrecogedoras.

La cámara no recurre a movimientos ni desafíos técnicos con los que sorprender al espectador. Al contrario, tras un sutil travelling en que reajusta el encuadre, permanece inmóvil dejando que el árbol y las sombras pálidas que se deslizan a través del plano nos impidan siquiera pestañear.

Como espectadores, el movimiento de todas las formas que habitan en el plano, en ese cuadro tétrico y maravilloso, nos retienen, nos impiden incluso respirar.

Y de pronto, justo después de sacudirnos de nuevo con un montaje que alterna un plano general con un falso medio corto que engaña a nuestra vista de una forma magistral, situando a los protagonistas en el primer término de lo que en realidad es otro plano general, irrumpe la otra clave: el sonido como protagonista principal, como narrador indiscutible en una secuencia en la que no se dice ni una palabra.

Con un ritmo tan pausado como hermoso y sutil, la secuencia nos acelera el pulso, y con un sonido que hace totalmente innecesarias las palabras, The eyes of my mother lleva al espectador al desmayo previo al coma.

Kika Magalhães y Will Brill. (The eyes of my mother. Borderline Presents, Tandem Pictures. 2016.)
Kika Magalhães y Will Brill. (The eyes of my mother. Borderline Presents, Tandem Pictures. 2016.)

En mi opinión, esta película es un milagro, un truco de magia que utiliza los principios básicos y más clásicos del cine para demostrar al mundo moderno que el cine y sus formas básicas son inmortales.

Feliz viaje de vuelta hacia la noche. #SHADOWSRULES

Enlace a la secuencia: https://www.youtube.com/watch?v=-1uAyLfPl8g

Película disponible: https://www.filmin.es/pelicula/the-eyes-of-my-mother

David Salgado.

©24 sombras segundo. Junio 2021.

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