BRAZIL. (TERRY GILLIAM, 1985.)

LA DISTOPÍA A TRAVÉS DE LOS TIEMPOS.

En mi opinión, el cine distópico tiene dos rebeldes que sirven como máximas referencias. A nivel filosófico, El proceso de Orson Welles. A nivel futurista y delirante, su descendiente ochentera, Brazil, de Terry Gilliam.

Jonathan Pryce. (Brazil. Universal Pictures. Arnon Milchan Production. 1985.)
Jonathan Pryce. (Brazil. Universal Pictures. Arnon Milchan Production. 1985.)

La distopía en el cine es un recurso utilizado en tantas ocasiones que -paradójicamente- parece haberse agotado. A lo largo de su recorrido, el fin del mundo que conocemos ha sido llevado al cine provocado por desastres nucleares y atómicos, plagas zombies, máquinas exterminadoras, desiertos poblados por pilotos salvajes, inundaciones, sequías, tornados, terremotos, invasiones alienígenas y un largo etc que nos ha dado películas enormes, películas entretenidas y películas que simplemente suponen placeres culpables.

Brazil. (Universal Pictures. Arnon Milchan Production. 1985.)
Brazil. (Universal Pictures. Arnon Milchan Production. 1985.)

Con mayor o menor rigor, todas las películas distópicas se ajustan a una serie de reglas y sus historias se desarrollan en un lugar que podemos identificar. Todas, excepto una.

La película que en mi opinión ocupa la cima distópica surge directamente de la literatura de George Orwell, Aldous Huxley, Franz Kafka y sus respectivas novelas 1984, Un mundo feliz y El proceso, para crecer siguiendo exclusivamente las normas de Terry Gilliam.

Jonathan Pryce. (Brazil. Universal Pictures. Arnon Milchan Production. 1985.)
Jonathan Pryce. (Brazil. Universal Pictures. Arnon Milchan Production. 1985.)

Impulsada por el imaginario salvaje y delirante de Gilliam, Brazil se desarrolla solo en base a las reglas de su creador. Desde una óptica estrictamente cinematográfica, Brazil no me parece la mejor película distópica porque su antepasado El proceso y su relativamente contemporánea Blade Runner son inalcanzables, pero viendo la película como una mezcla de elementos, Brazil no tiene rival.

Intentaré explicar que quiero decir.

BRAZIL. LA HIPNÓTICA BELLEZA DEL MONSTRUO.

Brazil es un lugar que el espectador no puede identificar como ningún planeta conocido, un lugar más onírico que real donde los personajes de la película deambulan a través de un ambiente extraño y opresivo. Un lugar donde la burocracia delirante e inhumana del proceso Kafkiano amenaza y condiciona constantemente a los personajes.

Jonathan Pryce. (Brazil. Universal Pictures. Arnon Milchan Production. 1985.)
Jonathan Pryce. (Brazil. Universal Pictures. Arnon Milchan Production. 1985.)

En Brazil existen seres de todas las clases: los adeptos al régimen controlador, los que sueñan con un mundo que les permita despertar de la pesadilla y los que sencillamente se reconfortan mientras cumplen -y obligan a cumplir- unas normas que han convertido un antiguo mundo en el actual Brazil. Un lugar artificial habitado por seres físicamente vivos y mentalmente muertos.

Bob Hoskins y Derrick O'Connor. (Brazil. Universal Pictures. Arnon Milchan Production. 1985.)
Bob Hoskins y Derrick O’Connor. (Brazil. Universal Pictures. Arnon Milchan Production. 1985.)

Bajo un aire inquietante y tan viciado que parece tangible, las vidas de los habitantes de Brazil agonizan entre las paredes de monstruos de cristal y hormigón. La tecnología diseñada para facilitar la vida se mueve tras esos muros. Gilliam dota a las marañas de tubos y cables de vida propia, y así, se manifiestan. Rugen, se retuercen y como el último vestigio de lo que un día fue la naturaleza, se expanden invadiendo el reducido espacio reservado para los humanos.

Kim Greist. (Brazil. Universal Pictures. Arnon Milchan Production. 1985.)
Kim Greist. (Brazil. Universal Pictures. Arnon Milchan Production. 1985.)

En Brazil la naturaleza es un artificio salvaje, el calor es aplastante, la opresión y la desesperación la única realidad y la esperanza el sueño de un loco que pretende despertar de la pesadilla que transcurre entre neones, humo y una arquitectura hermosa y amenazante.

Katherine Helmond. (Brazil. Universal Pictures. Arnon Milchan Production. 1985.)
Katherine Helmond. (Brazil. Universal Pictures. Arnon Milchan Production. 1985.)

Gilliam se basa en esta premisa, un guión incisivo que va dejando guiños y pistas por donde quiera que pase el espectador, un reparto maravilloso y tremendamente eficaz y ante todo en lo que hace de Brazil algo distinto a todas las películas distópicas: su imaginario.

Robert de Niro. (Brazil. Universal Pictures. Arnon Milchan Production. 1985.)
Robert de Niro. (Brazil. Universal Pictures. Arnon Milchan Production. 1985.)

Lo que Gilliam nos introduce por los ojos es tétrico, hermoso, sucio, cruel, decadente, inquietante y tan retorcido como irrepetible. Es cierto que desde el punto de vista estrictamente cinematográfico Brazil no me parece la mejor película de Gilliam -prefiero Los héroes del tiempo– también es cierto que en algunos tramos el ritmo cae sin justificación y que ciñéndonos de nuevo a los aspectos cinematográficos, hay películas que la dejan muy atrás.

Jonathan Pryce. (Brazil. Universal Pictures. Arnon Milchan Production. 1985.)
Jonathan Pryce. (Brazil. Universal Pictures. Arnon Milchan Production. 1985.)

Pero nadie ha mezclado los elementos para crear la unidad de una forma tan bonita, personal e intransferible.

Brazil. (Universal Pictures. Arnon Milchan Production. 1985.)
Brazil. (Universal Pictures. Arnon Milchan Production. 1985.)

Brazil es un mundo independiente compuesto por dioses y monstruos, la pesadilla de un mundo que algún día se irá al carajo. Y lo hará de una forma mucho más fea que la que Gilliam nos regaló a todos.

Por eso yo la sitúo en la cima.

https://rakuten.tv/es/movies/brazil?wktv_code=2509

Feliz viaje de vuelta hacia la noche. #SHADOWSRULES

David Salgado.

©24 sombras por segundo. Marzo 2021.

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