EL GATO. (PIERRE GRANIER-DEFERRE, 1971).

EL GATO. SUEÑOS EN RUINAS Y NUEVAS ILUSIONES.

El gato —la que para muchos es la mejor película de Pierre Granier-Deferre— y la que sin duda es una de las grandes obras del cine francés realizado en la década de los setenta al margen del tardío pero todavía en gran forma Polar francés, se trata de una película sencilla que aborda y genera sentimientos de lo más complejo.

El gato. (Valoria Films, Cinétel, Lira Films, Gafer, Comacico. 1971).
El gato. (Valoria Films, Cinétel, Lira Films, Gafer, Comacico. 1971).

La vida como un ciclo implacable que genera y destruye a partes iguales es, nada menos, el eje sobre el que giran los personajes humanos y arquitectónicos de una película literalmente excepcional. Las ruinas de lo que un día fueron sueños nacidos entre los muros de un nuevo barrio, contemplan como la luz se desvanece entre el polvo y las siluetas de las nuevas ilusiones sobre las que el progreso construye gigantes de cristal y hormigón.

No hay lugar aquí para los viejos recuerdos y esperanzas. Sin embargo, los últimos habitantes de un mundo en demolición resistirán firmes en su camino hacia la autodestrucción.

Basada en una novela del gran Georges Simenon y con un guion escrito por el propio Deferre y Pascal Jardin, la película se ambienta en la demolición del antiguo barrio de Courbevoie, un suburbio francés que albergó las esperanzas de los jóvenes tras la Segunda guerra mundial, pero que en la década de los setenta no era más que un reducto en ruinas.

CORAZONES DE ARENA Y TUMBAS DE HORMIGÓN.

La tristeza y la rendición, el desánimo y la resignación del corazón de un mundo que asiste a la construcción de su propia tumba está presente en todo momento.

La sirena de una ambulancia gira, y en su cristal se deforman los reflejos de las siluetas de los nuevos edificios que asedian el viejo mundo; la ambulancia se detiene ante una casa en ruinas, cercada por torres inmensas que parecen fabricadas de luz y cristal, y rodeada de terrenos ahora baldíos sobre las que las máquinas rugen entre las piedras de los antiguos hogares que, un día ya lejano tras aquella Segunda guerra mundial, poblaron personas capaces de soñar, de albergar ilusión.

El gato. (Valoria Films, Cinétel, Lira Films, Gafer, Comacico. 1971).
El gato. (Valoria Films, Cinétel, Lira Films, Gafer, Comacico. 1971).
El gato. (Valoria Films, Cinétel, Lira Films, Gafer, Comacico. 1971).
El gato. (Valoria Films, Cinétel, Lira Films, Gafer, Comacico. 1971).
El gato. (Valoria Films, Cinétel, Lira Films, Gafer, Comacico. 1971).
El gato. (Valoria Films, Cinétel, Lira Films, Gafer, Comacico. 1971).

La casa —último bastión ante el progreso que irónicamente ella también supuso un día— en el único elemento que hace del camino un callejón sin salida. Y de esa casa, una elipsis lleva al espectador al interior de un hospital en el que una enfermera consulta la identidad del cadáver.

«¿Qué le ha pasado

«Se le detuvo el corazón».

Esa breve conversación que inicia y cierra el ciclo vital de la película es la clave de la historia de amor y muerte narrada en esta historia.

Con un aspecto que raya en lo documental, Granier-Deferre muestra la destrucción del barrio. Las imágenes que la película transmite en tiempo real tienen un aspecto crudo, áspero, como si el polvo de las demoliciones fuese parte del celuloide e impregnase el aire con un tono gris, triste y pesado.

Todo lo que un día fue nuevo y se levantó sobre las ruinas de la guerra, es ahora el irónico y cruel final del ciclo. Lo que sobre la destrucción se alzó, bajo la destrucción ha de caer. Esto afecta tanto al personaje arquitectónico como a los seres vivos que protagonizan la película.

Sincronizada con el barrio, el interior de la casa palidece y se debilita. Los colores de sus paredes, los objetos que guardan y las mortecinas luces parecen desvanecerse. Lo mismo les ocurre a las facciones de sus habitantes, el aire parece adquirir un tono amarillento casi tangible y nada —ni siquiera el sonido enloquecedor de las máquinas que destruyen el mundo a medida que lo construyen— puede romper el silencio letal que se ha apoderado de la casa y sus habitantes.

Durante los primeros catorce minutos de la película, ninguno de los habitantes humanos de la casa pronuncia una sola palabra. Deferre establece un juego muy hábil en el que dos de los titanes de la interpretación francesa (Jean Gabin y Simone Signoret) ocupan sus posiciones en el camino hacia la casa, pero sin dirigirse la palabra y apenas la mirada, y siguiendo al pie de la letra una elaborada coreografía en la que evitan ocupar el mismo espacio en su recorrido por el barrio.

En la casa no comparten nada más allá del silencio, la soledad y el desprecio amargo que ha ido brotando con los años. Cada uno cocina su propia comida, y de pronto, intercalados con los planos que ilustran la decadencia y desolación hostil de la pareja, Deferre recurre a ciertos Flashbacks en los que, en otro tiempo y otro espacio, los dos protagonistas se hablan. Esos planos tienen un aspecto totalmente opuesto al del tiempo presente, son cálidos y resultan dóciles a la vista, como una especie de sueño de verano que jamás pensó en en el futuro que compone el funesto presente.

El gato. (Valoria Films, Cinétel, Lira Films, Gafer, Comacico. 1971).
El gato. (Valoria Films, Cinétel, Lira Films, Gafer, Comacico. 1971).
El gato. (Valoria Films, Cinétel, Lira Films, Gafer, Comacico. 1971).
El gato. (Valoria Films, Cinétel, Lira Films, Gafer, Comacico. 1971).
El gato. (Valoria Films, Cinétel, Lira Films, Gafer, Comacico. 1971).
El gato. (Valoria Films, Cinétel, Lira Films, Gafer, Comacico. 1971).

Julien (Jean Gabin), Clémence (Simone Signoret) y Greffier, el gato, viven juntos en una casa en la que tanto su esplendor arquitectónico como el amor entre la pareja se ha perdido en un espacio a punto de desaparecer. Los dos humanos se comunican mediante escuetos mensajes escritos en notas de papel, y Greffier, el gato adoptado y amado solo por Julien es el único capaz de mantener viva la escasa humanidad dentro de la casa.

En la primera de esas notas, Julien escribe a Clémence: «El gato». A continuación, Julien abandona la estancia y llama a su esposa. La llama desde el mismo espacio, desde el mismo barrio, pero desde otro tiempo.

Como si Daferre pretendiese hacer regresar a Simone Signoret a otro tiempo de su vida y del cine que tantas veces engrandeció, Clémence responde a la llamada de Julien asomándose a una ventana para encontrarse con él, y durante un fugaz e inevitable momento resulta imposible disociar esta película de Casque D’or (1952), la maravillosa crónica de Jacques Becker sobre el amor, la pasión y la muerte en la que Simone Signoret abrió la ventana ante la que Serge Reggiani aguardaba.

Clémence abre las ventanas a otro tiempo, y allí está Julien, con el pequeño Greffier en brazos cuando todavía es un cachorro. El sueño con aspecto de verano se interrumpe súbitamente y el áspero presente regresa con su pálido silencio. Julien solo quiere dormir. Clémence cojea mientras recorre la casa y toma su medicación para el corazón, un recipiente al que se le agota la arena del tiempo. Una vez, Clémence fue acróbata circense; desafió al tiempo y el espacio, pero cayó al vacío y ahora camina lenta y torpemente. Julien, siempre más prosaico y cruel, solo aguarda a que todo termine.

El gato. (Valoria Films, Cinétel, Lira Films, Gafer, Comacico. 1971).
El gato. (Valoria Films, Cinétel, Lira Films, Gafer, Comacico. 1971).
El gato. (Valoria Films, Cinétel, Lira Films, Gafer, Comacico. 1971).
El gato. (Valoria Films, Cinétel, Lira Films, Gafer, Comacico. 1971).
El gato. (Valoria Films, Cinétel, Lira Films, Gafer, Comacico. 1971).
El gato. (Valoria Films, Cinétel, Lira Films, Gafer, Comacico. 1971).
El gato. (Valoria Films, Cinétel, Lira Films, Gafer, Comacico. 1971).
El gato. (Valoria Films, Cinétel, Lira Films, Gafer, Comacico. 1971).
El gato. (Valoria Films, Cinétel, Lira Films, Gafer, Comacico. 1971).
El gato. (Valoria Films, Cinétel, Lira Films, Gafer, Comacico. 1971).

Greffier, el gato que da vida al hijo que el matrimonio jamás llegó a tener, divide la estancia en la que el único amor posible es el que existe entre él y Julien, y como un mal sueño, en plena noche, las agrias palabras surgen entre la pareja.

En cierto sentido, la película de Deferre entronca con uno de los referentes del cine melancólico y salvaje filmado en Estados Unidos a lo largo de la década de los sesenta. ¿Quién teme a Virginia Woolf? (Mike Nichols, 1966) y El gato bien podrían ser dos visiones de la misma pasión transformada en ira y desencanto, en hastío y silencio que solo puede romperse mediante la agresividad.

La visión de Nichols es absolutamente estadounidense y se vuelca por completo en la provocación, mientras que la óptica de Deferre se ciñe a las formas europeas, mucho más erosionadas por el paso del tiempo. Pero en ambas versiones el hijo ausente supone el filo que provoca las heridas.

En ¿Quién teme a Virginia Woolf? se trata de una fiesta, de una noche de ira. En El gato se trata del pequeño Greffier, un inocente capaz de generar amor y celos a partes iguales, y capaz de romper el silencio.

Así, las palabras regresan al mundo en el que van muriendo Clémence y Julien. El amor es un mal recuerdo que pertenece a los días de juventud, los días de juventud no son más que las imágenes confusas de un sueño que apenas recuerdan, y la felicidad es una utopía más allá de las fronteras de la que pronto será la tumba de un tiempo que quizá nunca fue nada más que una promesa.

El gato es el punto inicial de esta historia, y es el punto que desencadena el fin. Clémence persigue el pasado, las palabras, los motivos por los que todo se ha perdido. Julien se refugia en una crueldad que a fuerza de fingir se ha vuelto real, y reserva su amor para Greffier y sus palabras para Nelly (Annie Cordy), la propietaria de un burdel que —como todo el mundo que habita la película— prepara su partida hacia otro lugar, hacia un nuevo tiempo en el que Julien y Clémence ya no tienen lugar.

El gato—ese amor imposible entre los dos protagonistas— se vuelve odio, dolor y sinrazón. Clémence actúa en contra de su propio corazón y a favor de su instinto, y tras un vano intento de expulsar a Greffier de sus fronteras, se deshace del animal vengándose de Julien, de su dolor, de su pasado en las alturas del circo, de sí misma… el silencio regresa y Julien desaparece refugiado en la compasión de Nelly, pero ya no hay tiempo.

El gato. (Valoria Films, Cinétel, Lira Films, Gafer, Comacico. 1971).
El gato. (Valoria Films, Cinétel, Lira Films, Gafer, Comacico. 1971).
El gato. (Valoria Films, Cinétel, Lira Films, Gafer, Comacico. 1971).
El gato. (Valoria Films, Cinétel, Lira Films, Gafer, Comacico. 1971).
El gato. (Valoria Films, Cinétel, Lira Films, Gafer, Comacico. 1971).
El gato. (Valoria Films, Cinétel, Lira Films, Gafer, Comacico. 1971).
El gato. (Valoria Films, Cinétel, Lira Films, Gafer, Comacico. 1971).
El gato. (Valoria Films, Cinétel, Lira Films, Gafer, Comacico. 1971).
El gato. (Valoria Films, Cinétel, Lira Films, Gafer, Comacico. 1971).
El gato. (Valoria Films, Cinétel, Lira Films, Gafer, Comacico. 1971).
El gato. (Valoria Films, Cinétel, Lira Films, Gafer, Comacico. 1971).
El gato. (Valoria Films, Cinétel, Lira Films, Gafer, Comacico. 1971).
El gato. (Valoria Films, Cinétel, Lira Films, Gafer, Comacico. 1971).
El gato. (Valoria Films, Cinétel, Lira Films, Gafer, Comacico. 1971).

Tanto a Julien como a Clémence —que ahora ronda los exteriores del burdel como un fantasma—solo les queda su tumba. Él regresa y su voz surge solo para decirle a Clémence que no volverán a hablar. Las notas escritas resurgen, el sonido de las máquinas letales no cesa, y la arena de los corazones de Clémence y Julien se consume sin remisión, sin piedad, sin posibilidad de habitar en un tiempo de nuevas promesas e ilusiones que también se romperán, mucho después de la desaparición del barrio y sus recuerdos en ruinas.

La sirena de la ambulancia suena de nuevo y el ciclo se cierra.

«¿Qué le ha pasado

«Se le detuvo el corazón».

Al fin y al cabo, El gato es una historia sobre corazones de arena que se agota y tumbas de hormigón…

Película disponible en FILMIN:

https://www.filmin.es/pelicula/el-gato-1971

Feliz viaje de vuelta hacia la noche. #SHADOWSRULES

David Salgado.

©24 sombras por segundo. Abril 2025.

Spread the movies. Comparte en tus redes.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *