THE STING. (GEORGE ROY HILL, 1973.)

THE STING. LA ÚLTIMA CARTA DEL VIEJO HOLLYWOOD.

George Roy Hill y su película The sting -El golpe- son algo muy especial.

Lo son por su situación en el espacio y el tiempo. Precisamente en los inicios del nuevo cine americano, las viejas formas dieron el último golpe. Antes de romper la baraja los viejos tahúres jugaron la última carta, y es justo reconocer que la partida fue suya.

Robert Shaw, Paul Newman y Robert Redford. (The Sting. Universal Pictures, Zanuck/Brown. 1973.)
Robert Shaw, Paul Newman y Robert Redford. (The Sting. Universal Pictures, Zanuck/Brown. 1973.)
Dimitra Arliss. (The Sting. Universal Pictures, Zanuck/Brown. 1973.)
Dimitra Arliss. (The Sting. Universal Pictures, Zanuck/Brown. 1973.)
Eileen Brennan. (The Sting. Universal Pictures, Zanuck/Brown. 1973.)
Eileen Brennan. (The Sting. Universal Pictures, Zanuck/Brown. 1973.)
Robert Shaw. (The Sting. Universal Pictures, Zanuck/Brown. 1973.)
Robert Shaw. (The Sting. Universal Pictures, Zanuck/Brown. 1973.)

Vamos al lío.
En 1973 nadie pensaba en los años 30, ni en sus gángsters, ni en la depresión del 29 -la del año en curso era suficiente- ni en duelos entre pícaros guasones y policías que no fuesen los que proponían Don Siegel y compañía.

Pero George Roy Hill creyó que podría enseñarle al mundo -posiblemente por última vez- que los antiguos gángsters aún tenían gancho, y lo que es más importante, Roy Hill demostró que un insulso calientasuegras como Robert Redford, un par de animales cinematográficos capaces de quitar el aire- o inventarlo a lo Velázquez- como Paul Newman y Robert Shaw, un impagable grupo de secundarios, (esta película supuso una de las lecciones definitiva sobre como hacer un casting), un guión que haría gotear el colmillo al mismísimo Huckelberry Finn, una banda sonora que hace mover los pies a la viuda más puritana y una dirección artística a la manera del Hollywood más artesanal imaginable, son perfectamente combinables para regalar a la humanidad el paradigma del cine comercial de calidad. El golpe definitivo.

Robert Shaw. (The Sting. Universal Pictures, Zanuck/Brown. 1973.)
Robert Shaw. (The Sting. Universal Pictures, Zanuck/Brown. 1973.)
Robert Redford y Charles Durning. (The Sting. Universal Pictures, Zanuck/Brown. 1973.)
Robert Redford y Charles Durning. (The Sting. Universal Pictures, Zanuck/Brown. 1973.)
Paul Newman y Robert Redford. (The Sting. Universal Pictures, Zanuck/Brown. 1973.)
Paul Newman y Robert Redford. (The Sting. Universal Pictures, Zanuck/Brown. 1973.)

Todo esto queda perfectamente patente a lo largo de toda la película, pero se demuestra especialmente en la secuencia donde vemos la partida de póker a bordo del tren.

Cuando pensamos que Paul Newman nos ha volado la cabeza jugando con el guión, los tiempos, la botella con ginebra falsa y absolutamente todos los personajes de la estancia, cuando creemos que Chaplin y Jerry Lewis han abandonado la habitación y la secuencia ya no puede dar más de sí, Hill le susurra al oído a Shaw un “ahora”, un “dale caña.”

MORIR Y MATAR SONRIENDO.

Entonces el futuro cazador del tiburón de Spielberg saca el colmillo, muerde a Newman, le seca la botella y humedece los ojos más azules del Hollywood dorado.

Se acabó la taquilla, la coña para todos los públicos, las maneras a la antigua usanza. En ese momento el autor cae como una losa. Hill suelta las fieras, Shaw tira de Newman y el zorro viejo se deja llevar, y eso hacen, aquí y durante toda la película.

Marcar tiempos, tensiones y silencios. Hacer cine. Mientras Redford espera en el baño una señal de Hill para reanudar el espectáculo y hacer rentable todo este asunto.

Paul Newman, Robert Shaw y Charles Dierkop. (The Sting. Universal Pictures, Zanuck/Brown. 1973.)
Paul Newman, Robert Shaw y Charles Dierkop. (The Sting. Universal Pictures, Zanuck/Brown. 1973.)
Paul Newman. (The Sting. Universal Pictures, Zanuck/Brown. 1973.)
Paul Newman. (The Sting. Universal Pictures, Zanuck/Brown. 1973.)
Robert Shaw, Charles Dierkop y Robert Redford. (The Sting. Universal Pictures, Zanuck/Brown. 1973.)
Robert Shaw, Charles Dierkop y Robert Redford. (The Sting. Universal Pictures, Zanuck/Brown. 1973.)

Pero ya es tarde, Hill ya tiene la última película de una era, el espectador ya se ha desmayado y el coma es irreversible. Y es que en los cincuenta, los setenta y hasta que el mundo se vaya al carajo, Paul Newman es el paradigma del Actors Studio, la prueba viviente de que Lee Strasberg tenía razón.

Marlon Brando era visceral y genial, una fuerza de la naturaleza, James Dean un producto de marketing vacío e insustancial que haría rentable el mito y Paul Newman, ese tipo tranquilo con la única mirada gélida capaz de derretir el mismo invierno, era un actor certero y eficaz.

Paul Newman. (The Sting. Universal Pictures, Zanuck/Brown. 1973.)
Paul Newman. (The Sting. Universal Pictures, Zanuck/Brown. 1973.)

El golpe lo tenía todo en una época en la que ya no significaba nada. Policías, chicas, tipos duros, vagabundos, tipos guapos, buscavidas, granujas elegantes, granujas muertos de hambre, miserables, tipos honrados, el sonido del  jazz…

Robert Earl Jones y Robert Redford. (The Sting. Universal Pictures, Zanuck/Brown. 1973.)
Robert Earl Jones y Robert Redford. (The Sting. Universal Pictures, Zanuck/Brown. 1973.)
Paul Newman y Robert Redford. (The Sting. Universal Pictures, Zanuck/Brown. 1973.)
Paul Newman y Robert Redford. (The Sting. Universal Pictures, Zanuck/Brown. 1973.)
Harold Gould. (The Sting. Universal Pictures, Zanuck/Brown. 1973.)
Harold Gould. (The Sting. Universal Pictures, Zanuck/Brown. 1973.)
Eileen Brennan y Paul Newman. (The Sting. Universal Pictures, Zanuck/Brown. 1973.)
Eileen Brennan y Paul Newman. (The Sting. Universal Pictures, Zanuck/Brown. 1973.)

Hollywood cambiaba el rumbo, sí, pero todavía le quedaba una lección por aprender del viejo maestro.

Mientras el viejo Hollywood se desvanecía, George Roy Hill dio el último golpe de una era.

https://www.filmin.es/pelicula/el-golpe

Feliz viaje de vuelta hacia la noche. #SHADOWSRULES

David Salgado.

©24 sombras por segundo. Marzo 2021.

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