KEEPER. PERKINS, THE WEIRD WIZARD OF OZ.
Keeper ha supuesto, entre las muestras de cine de terror del año 2025, el regreso de Oz Perkins a sus caminos inescrutables, incluso dentro del extraño terreno del fantástico, que ha encontrado en Perkins uno de sus grandes benefactores en el siglo XXI.

Ya en su debut como director en The Blackcoat’s Daughter (también conocida como February o La enviada del mal, 2015), Perkins dio algunas muestras del camino propio por el que habría de llevar al terror narrado y soñado como un cuento ancestral, o la mezcla del género con el Thriller estadounidense y la diversión irreverente rayana en el Exploitation.
Así, las maravillosas incursiones en el poder de la ilusión y el cuento tradicional que fueron Soy la bonita criatura que vive en esta casa (2016) y Gretel & Hansel (2020), dieron paso al discutido estudio sobre la identidad estadounidense que supuso el Thriller de terror Longlegs (2024), y la muy prometedora diversión que en su primer tramo ofrece The Monkey (2025), una aproximación al cine de explotación que lamentablemente pierde su identidad por el camino.
Aunque en todas sus películas hasta la fecha Perkins ha conservado su identidad como narrador, parecía haber abandonado la senda del terror asociado a las fuerzas fantásticas, pero como todo ilusionista que se precie, guardaba un fascinante y valioso secreto para su retorno al corazón del bosque, un espacio que sirve como refugio y dominio de los poderes extraños.
Keeper parece encerrar su premisa en el perímetro de un Thriller doméstico convencional y anodino, pero la magia de Oz Perkins nos lleva a otros lugares.
UNA NUEVA REINA PARA EL PODER PRETERNATURAL.
«Tatiana Maslany», sería la respuesta del oráculo si alguien preguntase quién habría de recorrer los caminos del extraño, oscuro y ancestral Mago de Oz. Perkins lo sabe, y tras su primer encuentro con la actriz en The Monkey —cuya aportación resultó de lo mejor que puede encontrarse en la película—, la alianza entre el cineasta y la actriz llegó a su punto álgido, al menos hasta la fecha.
Keeper inicia su recorrido centrada en la relación entre Liz (Tatiana Maslany) y Malcolm (Rossif Shutherland), que proyectan una sensación intermedia entre la serena felicidad y la desconfianza, instinto que despierta ante la recurrida estancia en una apartada casa en el bosque, propiedad de Malcolm y su familia.
Esa sensación de recelo adopta dos formas, la menos interesante y que Perkins no tarda en disipar responde a la vieja fórmula del Thriller que encierra a una pareja en una casa lejos de cualquier refugio urbano. La otra —que elimina desde los compases iniciales a la primera— surge de la magnífica y sutil interpretación de Tatiana Maslany, que lleva a su personaje a un constante equilibrio entre el deseo de confianza y el instinto que la enrarecida calma del entorno y la extraña arquitectura de la casa despiertan tanto en el personaje como en el espectador.



Si algo ha demostrado Perkins a lo largo de su filmografía es un dominio abrumador del poder que pueden llegar a ejercer los espacios; como el gran cuentacuentos e ilusionista que es, sus historias están habitadas por fantasmas en todo momento, pero no se manifiestan con la vehemencia habitual en el mundo sobrenatural, se trata de fuerzas preternaturales, de seres y lugares que existen más allá del tiempo, la compresión y la condición de los humanos.
Esto resulta determinante en Keeper, los poderes que gobiernan esta historia engendran seres preternaturales y dimensiones cambiantes que mezclan el cine de Perkins con el de Shyamalan, tanto en la arquitectura exterior como en la interior, pues la casa, contemplada desde los planos subjetivos de Maslany, es el interior figurado —y a la postre, literal— del bosque.





Kepper crece alimentada por la fuerza de esos escenarios imprecisos, que parecen proyecciones de pensamientos, recuerdos y deseos, incluso de instintos de supervivencia que advierten de la relación indisoluble entre peligro y felicidad. Una encrucijada en la que Liz se ve atrapada a medida que Malcolm desvela nuevos y pequeños secretos —la presencia de un extraño familiar y su inquietante y reveladora acompañante, habitantes simultáneos de este y otros mundos— hasta su viaje de ida y vuelta al mundo conocido, un tramo espacio-temporal en el que Liz vislumbra su futura condición en la que ha de reinar sobre todo aquello que desconoce.






Una nueva dimensión se aparece ante Liz, que teme y desconfía de la casa y sus poderes latentes en el corazón del bosque, tanto como desea que el recelo que la ausencia y el secreto apenas revelado por Malcolm no responda a una naturaleza tan humana como para destruir su relación. Pero no hay nada que temer en ese aspecto, los rasgos humanos no son relevantes en Keeper, el Thriller anodino en lugares apartados de la ciudad no sobrevivirá, el mundo de Perkins no es humano.
La historia continua a modo de duelo entre la casa, el corazón ancestral del bosque y la fascinante y rotunda interpretación de Maslany, ahora entregada al terror que emana de las confesiones de Malcolm y sus pactos con los poderes del pasado, y a la fascinación terrible que provocarán las revelaciones de los habitantes del mundo sobre el que ha de erigirse en nueva reina del poder preternatural.







El grueso espectral de Keeper —y los incontables matices de la interpretación de Maslany— arman una película estupenda que crece exponencialmente a cada nuevo visionado, pero también carga con ciertos lastres que, si bien pierden relevancia a cada nueva visita, merman la primera impresión debido a una ambición, tan propia del escritor que elude la responsabilidad de acotar terreno, que hace de la película algo disperso, curiosamente en su afán por concretar.
La pesadilla habría arriesgado menos eliminando caminos y proyectando todo desde un único punto hasta el infinito. Pero todo esto pesa menos de lo que pueda parecer. Keeper cuenta a su favor con las fuerzas desconocidas que —como los fantasmas— disipan las malas sensaciones cuanto más se contemplan y mejor se comprende su naturaleza.





Perkins siempre es un riesgo que asumir en busca del valor de las cosas extrañas. Y en manos de Tatiana Maslany, la nueva reina del mundo preternatural, los márgenes de ese camino a Oz siempre resultan fascinantes, a pesar de los escollos.
TRÁILER de la película:
https://www.youtube.com/watch?v=L1EeA-OihKA
Feliz viaje de vuelta hacia la noche. #SHADOWSRULES
David Salgado Marcote.
©24 sombras por segundo. Febrero 2026.
