GREMLINS. (JOE DANTE, 1984).

DANTE, COLUMBUS Y SPIELBERG. UNA CUESTIÓN DE EQULIBRIO.

En 1984, los Gremlins irrumpieron en la década en la que el cine fantástico parecía totalmente amoldado a los mandatos de la otra era dorada del negocio Hollywoodense y la maquinaria del marketing americano en general.

Gremlins. (Warner Bros. Amblin Entertainment. 1984).
Gremlins. (Warner Bros. Amblin Entertainment. 1984).

Partiendo de la base de los ya entonces lejanos días de la ciencia-ficción de los años 50, el espíritu de The twilight zone, y siguiendo la estela de humor negro perfectamente integrado en el cine de terror que John Landis había marcado en su maravillosa An american werewolf in London, el trío de ases ochenteros compuesto por Joe Dante, Chris Columbus y Steven Spielberg, renovó en aquellos días de mentiras de neón los conceptos clásicos con algo que a su vez se convertiría irónicamente en un clásico inmortal.

Sin embargo, el triunvirato responsable de esta película capital hubo de equilibrar sus fuerzas para llegar a la perfección.

Gremlins. (Warner Bros. Amblin Entertainment. 1984).
Gremlins. (Warner Bros. Amblin Entertainment. 1984).

Por un lado, Dante y Columbus -especialmente el guionista- pretendían volcar en la película el salvajismo propio de la década anterior -de la que curiosamente Spielberg era el miembro más destacado- además de dotarla con un terror gamberro y totalmente carente de complejos.

El borrador del guión que Columbus entregó a Spielberg era mucho más violento que la película final, un guión nativo con el que Dante estaba totalmente conforme.

Gremlins. (Warner Bros. Amblin Entertainment. 1984).
Gremlins. (Warner Bros. Amblin Entertainment. 1984).
Gremlins. (Warner Bros. Amblin Entertainment. 1984).
Gremlins. (Warner Bros. Amblin Entertainment. 1984).

Por otro lado, un Spielberg totalmente integrado ya en su faceta de productor con un dominio total de la taquilla y el público de la época, equilibró la balanza a favor del espectador como un ente masivo, imponiendo a Dante y Columbus los dictados de su maquinaria Amblin, que funcionaba a pleno rendimiento y era ya en aquellos días todo un símbolo cinematográfico.

De esta forma, las bestias salvajes y diabólicas de Dante y Columbus rebajaron su naturaleza salvaje para adaptarse a todos los públicos. Así, el mal propio del terror clásico y la serie B, hubo de contener sus impulsos diabólicos en favor de las aparentes maneras dóciles de Spielberg. Pero es sabido que eso no es más que un truco, el colmillo del señor de la taquilla es afilado.

Gremlins. (Warner Bros. Amblin Entertainment. 1984).
Gremlins. (Warner Bros. Amblin Entertainment. 1984).

Sencillamente, se trataba de equilibrar la balanza, de camuflar la mala baba tras un ambiente navideño y familiar en el que un sentido del humor profundamente ácido y negro, mezcla a la perfección el terror con un espectáculo que todo el mundo querría -y de hecho quiso- ver en las pantallas.

Gremlins es una cuestión de equilibrio.

GREMLINS.

DANTE Y LA CAJA DE PANDORA.

En medio de la vehemencia de Columbus y el ojo empresarial de Spielberg, Joe Dante llegó -parafraseándose a sí mismo- a los límites de la realidad, y allí construyó su propia caja de los truenos, su cajón desastre en el que guardar todo lo que el mundo -tanto a un lado como al otro de la realidad- puede contener.

Esa miscelánea sirve de base e impulso inicial a la película.

Randall Peltzer, (Hoyt Axton), divide su perfil entre el americano medio, relativamente deprimido y abocado al fracaso, pero al mismo tiempo alegre y entusiasta que deambula a la deriva en navidad -una figura propia del cine de Frank Capra– con el del inventor chiflado, el mad doctor desprovisto de malicia que Jerry Lewis tan bien explotó en la década de los sesenta, ahora camina por un Chinatown de neón que todavía conserva algo de la suciedad de los barrios bajos del cine de los setenta.

Hoyt Axton. (Gremlins. Warner Bros. Amblin Entertainment. 1984).
Hoyt Axton. (Gremlins. Warner Bros. Amblin Entertainment. 1984).
Gremlins. (Warner Bros. Amblin Entertainment. 1984).
Gremlins. (Warner Bros. Amblin Entertainment. 1984).

Reconvertido por Joe Dante en un afable padre de familia, esa figura se adentra en el magnetismo que el misterio oriental ha ejercido siempre sobre los americanos, topando en su inocente búsqueda de un regalo de navidad para su hijo con un olvidado y ancestral rincón donde el poder y los secretos del terror y la magia, se ocultan del mundo al que todavía podrían destruir.

Keye Luke. (Gremlins. Warner Bros. Amblin Entertainment. 1984).
Keye Luke. (Gremlins. Warner Bros. Amblin Entertainment. 1984).

Así, violando a cambio de dinero las reglas naturales de la sabiduría, ese buen tipo, ese americano medio recibe tres advertencias trascendentales. Solo en la secuencia inicial, y antes de que se desate el infierno, Dante ya ha metido en su caja de Pandora particular un montón de géneros y referencias cinematográficas a las que ha sacado un rendimiento pleno.

Como los grandes maestros del oficio.

Después, la balanza equilibrada por Spielberg y conducida por Dante, muestra la parte dócil y entrañable de esa navidad que terminará en manos de los diablos desatados por Columbus.

Gizmo, ese mogwai cándido y simpático se mete en el bolsillo el afecto y el dinero de los espectadores de todo el mundo. Es -además de un personaje magnífico- un éxito seguro en el futuro merchandising, que se mueve al ritmo de la medida a la perfección para el producto música de Jerry Goldsmith.

Gremlins. (Warner Bros. Amblin Entertainment. 1984).
Gremlins. (Warner Bros. Amblin Entertainment. 1984).
Gremlins. (Warner Bros. Amblin Entertainment. 1984).
Gremlins. (Warner Bros. Amblin Entertainment. 1984).

Pero Dante no tarda en abrir su caja de Pandora, una vez superada la presentación, el dolor y la tristeza de los personajes que suponen el contrapunto a las navidades blancas se ciernen sobre la película, aportando a la trama un aire mucho más cercano a Dickens que a la pretendida noche de paz.

El siempre fiel a Joe Dante y magnífico Dick Miller, y la inocente y melancólica Phoebe Cates, dan vida respectivamente al Señor Futterman y Kate, dos personajes atormentados y resentidos contra el estado de felicidad que parece casi una obligación social. Cada uno a su manera y en base a sus propios motivos, los dos conducen la película hacia las sombras que arrojan las luces navideñas.

Dick Miller y Jackie Joseph. (Gremlins. Warner Bros. Amblin Entertainment. 1984).
Dick Miller y Jackie Joseph. (Gremlins. Warner Bros. Amblin Entertainment. 1984).

Una vez en su terreno y con su caja de Pandora llena de recursos e influencias, Dante la abre dejando escapar los truenos, Columbus muestra su colmillo afilado y sonriente goteante de humor negro, y Spielberg se lo pasa en grande dejando que ocurra lo que tenga que ocurrir.

Un adecuado a todos los públicos fin del mundo se desata y la película sigue su curso. Para disfrutarla, solo debemos recordar estas sencillas indicaciones.

Gremlins. (Warner Bros. Amblin Entertainment. 1984).
Gremlins. (Warner Bros. Amblin Entertainment. 1984).
Frances Lee McCain. (Gremlins. Warner Bros. Amblin Entertainment. 1984).
Frances Lee McCain. (Gremlins. Warner Bros. Amblin Entertainment. 1984).
Frances Lee McCain y Zach Galligan. (Gremlins. Warner Bros. Amblin Entertainment. 1984).
Frances Lee McCain y Zach Galligan. (Gremlins. Warner Bros. Amblin Entertainment. 1984).

Una vez iniciada la película, sigan estas instrucciones rigurosamente:
Metan en una caja la idiosincrasia norteamericana de la década de los ochenta, la herencia cinematográfica de la serie B norteamericana de los años cincuenta, (humana, fantástica, robótica y extraterrestre), la deuda literaria y cinematográfica que todos tenemos con la figura del mad doctor y el inventor chiflado, la sátira hacia el American way of life y su farsa social y navideña, la distorsión de la realidad con respecto a la segunda guerra mundial y el comunismo, la situación del género femenino con respecto al patriarcado, la fascinación por la cultura oriental y su consecuente adaptación al modelo yankee durante las décadas de los setenta y ochenta, la combinación cinematográfica entre un productor inteligente y visionario a la hora de contener un guión salvaje para convertirlo en un éxito inmortal, y un director apasionado y completamente entregado a la causa, a sus guiños para rendir homenajes y a una película que contiene absolutamente todo.

Métanlo todo en una caja, envuélvanla para regalo y en Nochebuena, en las sombras, más allá de la luz brillante dejen salir a Gizmo. Pero recuerden, mojarlo y darle de comer después de medianoche es algo reservado a la película, a los Gremlins que bajo la producción inteligente de Spielberg y la sentida y deudora dirección de Joe Dante nos han llevado al maravilloso lugar donde viven los monstruos.

El mito en el que Spielberg y Dante convirtieron el guión de Chris Columbus es sólido y enorme, tanto que por eso me he centrado en intentar abarcar el todo, no solo una parte.

Sin embargo hay en la miscelánea de horrores de la que se alimentan los Gremlins un elemento recurrente: el vampiro. Son vulnerables a la luz, no pueden mojarse y jamás deben alimentarse después de medianoche, pero además de estas similitudes que encontramos en las tres reglas, Dante rinde un bonito homenaje al Drácula de la Hammer.

Gremlins. (Warner Bros. Amblin Entertainment. 1984).
Gremlins. (Warner Bros. Amblin Entertainment. 1984).
Gremlins. (Warner Bros. Amblin Entertainment. 1984).
Gremlins. (Warner Bros. Amblin Entertainment. 1984).

Hacia al final de la película, cuando Gizmo se lanza heroicamente para abrir la ventana por la que entrará la luz que acabará con Stripe, el símil con Peter Cushing colgándose de la cortina para dar paso a la luz que destruirá a Christopher Lee en el Drácula más célebre de Terence Fisher, es tan bonito como eficaz.

Pero eso no es todo, desde la sombra en la pared que proyecta uno de esos monstruos reclamando a Nosferatu en uno de los mejores momentos de la película, hasta los inventos del mad doctor y el inventor chiflado, pasando por la crítica hacia la relegada posición de la mujer en la sociedad, y ante todo -centrándose en la serie B- las criaturas herederas de las formas de Ray Harryhausen.

Gremlins. (Warner Bros. Amblin Entertainment. 1984).
Gremlins. (Warner Bros. Amblin Entertainment. 1984).
Gremlins. (Warner Bros. Amblin Entertainment. 1984).
Gremlins. (Warner Bros. Amblin Entertainment. 1984).

Esas sombras irreverentes, salvajes y lo bastante seductoras como para hacer suya la taquilla, esos diablos en miniatura, esa caricatura del ser humano y la sociedad norteamericana, nos llevan a todos a la cima.

Gracias por abrir su caja de los truenos, Señor Dante.

Feliz viaje de vuelta hacia la noche. #SHADOWSRULES

https://www.primevideo.com/detail/0NYJYTVNY7SBXFPBVVL4J1OMDV/ref=atv_price_hov?language=es_ES

David Salgado.

©24 sombras por segundo. Diciembre 2021.

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